Después de toda una vida dedicada a la enseñanza, los profesores que han accedido recientemente a la jubilación recibieron ayer un merecido homenaje por parte del Ayuntamiento de Bilbao. El acto se enmarcó dentro del Día del Maestro y coincidió con la entrega de distinciones a los diez alumnos acreedores de las becas municipales Viuda de Epalza, que se reparten entre los escolares matriculados en los cursos de ESO de los distintos centros públicos de la capital vizcaína.
Durante la entrega coincidieron en el salón árabe del consistorio profesores de Enseñanza Pública y de Institutos de Secundaria en activo con los 45 maestros recién jubilados o incluso con quienes llevan más de tres cursos sin dar clase. «Se tendrían que acordar más veces de nosotras», remarcaba María Luisa Hidalgo, que ha impartido docencia durante más de 25 años en centros como el de Zumalacárregui o en los de Miribilla y San Francisco. «Me parece bien que nos homenajeen por nuestra carrera», señalaba María Asunción momentos antes de recoger de manos del alcalde su galardón, mientras comentaba con sus compañeras que «los profesores de ahora son distintos y que mucha culpa de lo que sucede en las aulas la tiene la sociedad». A su juicio «los niños actuales están muy consentidos», y que durante su carrera no ha visto «cosas muy raras como para asustar a nadie».
En esta línea se movía Josefina, maestra jubilada del colegio Cervantes, para la que «los padres de hoy en día no son como los de antes y no educan a sus hijos en el respeto». También advirtió de que las instituciones «deberían poner más atención en los problemas de los profesores», aunque homenajes como el que se llevó a cabo ayer le «parecen correctos».
Reconocimiento
El alcalde de Bilbao, Iñaki Azkuna, que presidió el acto junto al concejal de Educación, Juventud y Deporte, Jon Aritz Bengoetxea, felicitó a los maestros «por el esfuerzo que han demostrado en la formación de distintas generaciones» y pidió a los jóvenes presentes que «espabilen» ya que la vida que se les presenta es «bastante dura». Con este homenaje el Ayuntamiento de Bilbao pretende «valorar la importante labor de los educadores y ofrecer su reconocimiento».
Dentro del numeroso grupo de maestros había opiniones para todo los gustos. María Ángeles Zabala se sentía afortunada por haber trabajado «sin problemas» con niños de entre 10 y 11 años, a la vez que mostraba su orgullo porque dos ex alumnos iban a recibir la beca Viuda de Epalza por su expediente académico. De la misma manera se expresaba María Luisa Hidalgo, para la que trabajar con «los pequeños es fácil» ya que rápidamente «te los metes en el bolsillo». Otras, más melancólicas, rememoraban a su antigua directora y alababan los valores que representaban como la «disciplina y la humanidad».
En cambio, otra veterana maestra, jubilada desde hace varios años en el centro desaparecido de Zumalacárregui, consideraba que «no tendría ningún problema en dar clases en la actualidad, porque si tengo que pegar un portazo lo hago sin ningún problema».