El Ayuntamiento de Bilbao presentó ayer al Athletic y a la UPV el dibujo definitivo de la zona de San Mamés para que, a partir de ahora, puedan poner manos a la obra en el diseño del nuevo estadio y del campus tecnológico. En toda esta operación de cirugía urbana el campo ha sido la pieza angular por su eventual impacto en el barrio y la posibilidad de que se convirtiese literalmente en un tapón entre la unión natural de Basurto con El Ensanche. El Plan Especial aprobado por el Gobierno municipal fija las bases para intentar amortiguar lo que podría denominarse el 'efecto coliseo'. Con un estadio notablemente más grande que el actual, el terreno de juego quedará 'enterrado' hasta 7,30 metros por debajo del nivel de la calle -la profundidad varía en función de la inclinación del terreno-. De esta manera ganará altura, pero no tanta como para transformarse en un auténtico frontis para los vecinos de Olabeaga y sus alrededores. Aun así, deberán convivir con un edificio de unos 40 metros en la cota más alta en forma de maceta.
Este no es el diseño del nuevo San Mamés, algo que queda en manos de los gestores del Athletic desde ya, como también ocurre con la UPV y su ciudad universitaria. Se trata de la definición de las parcelas marcadas por el Ayuntamiento en virtud de sus competencias urbanísticas. Ahora son los futuros 'inquilinos' quienes tienen que dibujar sus proyectos y negociar la financiación necesaria para llevarlos adelante.
Tres años de plazo
El Plan Especial que aprobó ayer la Junta de Gobierno de Azkuna define los límites edificatorios. En el caso del nuevo San Mamés, respeta las peticiones del club rojiblanco desde un punto de vista posibilista y no obstaculiza sin remedio el desarrollo urbano de Basurto. La huella del campo mide casi 30.000 metros cuadrados, 10.000 más que el actual, con el fin de que pueda albergar a entre 50.000 y 55.000 espectadores. Con ese término se explica la parcela que ocupará el estadio, el encuentro entre el edificio y el suelo. Pero para poder garantizar ese aforo, tendrá un voladizo que le da esa forma de maceta. Por eso el contorno, visto desde el aire, medirá 40.000 metros cuadrados.
La ubicación permitirá construir el nuevo campo «sin suprimir el funcionamiento del existente». Es decir, que el Athletic estrenará el estadio con uno de los fondos en obras, como ya se sabía. Esta opción supone el descarte definitivo del proyecto que planteaba la arquitecta Zaha Hadid, responsable de la colocación de todas las piezas en Basurto y Olabeaga -proponía como mejor solución ampliar San Mamés en su parcela actual-.
Sobre el papel, ya está todo listo. Ahora la responsabilidad es del Athletic, que asume un reto planteado durante la presidencia de Arrate encomendado más que nunca a San Mamés. Horas antes de recibir a Mané en Ibaigane, la presidenta, Ana Urquijo, anunció en el Ayuntamiento el compromiso para «sacar adelante el proyecto y hacerlo realidad». Al igual que la UPV, el Consistorio le ha dado un plazo de tres años para iniciar las obras a partir de la concesión de las licencias.