Poca gente, pero la suficiente, el martes en el Kafe Antzokia. Actuaron los angelinos The Lords Of Altamont y nos espetaron rabiosos que los presentes faltamos tres años ha en el Azkena, cuando debutaron en Bilbao y no acudió nadie. Sin embargo, entre la peñita que había ido esta vez y que al fin estaban «fuera de Francia» tras dos semanas de gira por ahí, no poco contentos se les vio a los Lords, cinco tíos chulitos en la pose, uniformados con chalecos vaqueros negros con el escudo de la banda al dorso, flanqueados por banderas piratas sobre los bafles y bravucones en plan vikingos como Gluecifer y Turbonegro al exhibir sus guitarras, arrodillarse simultáneamente o hacer malabarismos con su teclado el entregado vocalista, Jake El Predicador.
Fue una visión del oscuro corazón del rock and roll palpitando de 10.06 a 11.07 de la noche. Todo el rato igual, sí, aunque reverberante y hechizante para un público potencial mayor, pues los Lords arrancaron con un instro vía Black Rebel Motorcycle Club e intercalaron otro número que resonó a Jesus & Mary Chain. Muy ochenteros atronaron a volumen brutal y crepitante estos moteros que recrean el garaje vía otros iconos de los 80: The Fuzztones, a los que remitieron constantemente.
Primero tocaron 40 minutos invocando a Stooges, Cramps, Humpers o 13th Floor Elevators, y se largaron. Se montó el jaleo y el bis de 10 minutos tuvo títulos tipo 'Cyclone'. Salíamos por la puerta cuando la bronca les obligó a tocar de nuevo, y eso que el batería había tirado los tambores por el suelo. Remataron con 'Time Has Come Today' de los Chambers Brothers, y hala, ya todos en paz.