La inauguración el próximo día 13 de la FNAC de Bilbao supondrá la puesta en marcha del duodécimo centro de la multinacional francesa en España, que se ha convertido en el segundo país en volumen de facturación. La presencia del cantante Fito y de la editora Elena Ochoa realzará una iniciativa que está llamada a revolucionar el mundo comercial y cultural de Bilbao.
No se trata de una apuesta cualquiera. Ha supuesto una inversión de 3 millones de euros que empleará a más de 110 personas. «Trabajadores especializados», advierte el ejecutivo Christophe Deshayes, ya que entre los vendedores figuran «miembros de grupos de música y escritores. Saben, por tanto, lo que van a vender», subraya. Distribuido en dos plantas, ocupa una superficie de 3.800 metros cuadrados en una de las esquinas más cotizadas de la ciudad. Pero los responsables trabajan sobre seguro. Calculan que los clientes harán un gasto medio de 40 euros cada vez que se rasquen el bolsillo. Y eso, suponiendo que no decidan hacerse la tarjeta de socio, porque en ese caso prevén que efectúen un desembolso anual de 500 euros.
A cambio, la FNAC -«más bonito con el artículo femenino que masculino»- no se limitará únicamente a hacer caja sino que apoyará la creación artística de manera constante. La tienda asumirá un papel activo «de acción cultural» mediante su Fórum. Ofrecerá conciertos en directo, proyecciones de películas, presentaciones de libros y debates con personalidades, al tiempo que fomentará la creación de «emergentes grupos de creadores. Queremos descubrir todas las facetas de la cultura».
Es como viene actuando desde su fundación, en 1954, la cooperativa de compra de material fotográfico fundado por «dos amigos trotskistas» -André Essel y Max Théret- y que se ha situado entre las 500 primeras empresas de Europa, aunque tiene por norma no facilitar sus beneficios en España.