Hace apenas diez días, Sidenor anunciaba el acuerdo alcanzado con Cie Automotive para adquirir por 111 millones de euros una filial de est grupo, la firma guipuzcoana GSB, también dedicada a la producción de acero especial. Es, en la práctica, el final de la reconversión del sectoren España, que se inició a mediados de los años 80. José Antonio Jainaga, consejero delegado de la compañía y ahora también uno de sus accionistas de referencia junto al grupo brasileño Gerdau, asegura que la empresa tiene un futuro prometedor por delante e importantes previsiones de crecimiento.
-Con la absorción de GSB, ustedes ya han cerrado el círculo: han comprado todo lo que se podía comprar en España, salvo que quieran hacer incursiones en los productos inoxidables planos y asaltar la fortaleza de Acerinox...
-No, no estamos en eso. Inoxidable plano, no..., pero inoxidable en largos, sí. Ahí queremos crecer. Y mucho. Este año vamos a producir ya 35.000 toneladas de este tipo de productos y en breve esperamos llegar a 60.000 anuales. Para calibrar la importancia de esas cifras hay que tener en cuenta que Olarra, que se dedica en exclusiva al inoxidable, produce al año algo más de 90.000 toneladas.
-Alguien puede pensar que el negocio de producir acero es lo suficientemente maduro como para que ya no encaje ni en el País Vasco ni en Europa.
-En absoluto. Nosotros tenemos planes para crecer y por eso vamos a seguir invirtiendo. Al margen de que podamos crecer con operaciones fuera, también lo vamos a hacer aquí. En 2007 esperamos llegar a una producción de 700.000 toneladas al año y queremos alcanzar el millón de toneladas en nuestras instalaciones en el medio plazo.
Camino del Este
-Si están ustedes pensando en crecer aquí, eso significa que fabricar acero en Europa aún es un buen negocio.
-Nosotros hemos conseguido ser la empresa más competitiva de Europa en nuestro segmento.
-¿Han pensado irse al Este, como está haciendo buena parte de la industria automovilística europea a la que ustedes están directamente ligados?
-Hacer una inversión desde cero en este sector es especialmente complicado; la inversión es enorme. Por eso sí estamos pensando en expandirnos en esa zona de Europa y hemos hecho algunas prospecciones. Pero no con el ánimo de deslocalizar nuestra producción, sino para aprovechar los crecimientos que va a tener ese mercado en los próximos años.
-¿Alguna negociación en marcha?
-Prospecciones, sólo prospecciones.
-¿No cree que hace ya tiempo que la sociedad vasca mira con recelo empresas del estilo de Sidenor? Aunque es parte del pasado floreciente de este territorio, ahora 'la grasa' ya no está de moda, no resulta atractiva y todo el mundo la quiere lejos de su casa.
-Entiendo que la sociedad esté preocupada por los temas medioambientales. Es lógico. Pero todo tiene que guardar un equilibrio. Marbella puede vivir del turismo; nosotros, no. Esto tampoco es Londres como para pensar que nos podemos convertir en una sociedad de servicios financieros. Perder la industria sería un error para el País Vasco. Es la que crea la riqueza, la que arrastra a las empresas de servicios.
-El ruido molesta, la entrada y salida de camiones también...
-Lleguemos al convencimiento de que debemos defender nuestra industria y discutamos también si alrededor de las fábricas debe haber o no casas. Ése es otro tema. Lo que no sirve es decir sólo 'quiten las fábricas'. Se equivoca el que piense que el futuro está sólo en Internet.
-A veces, los mensajes de los responsables políticos hacen pensar que la industria más tradicional cada día les preocupa menos.
-No creo, sinceramente, que la Administración vasca coincida con esa idea.
La presión sindical
-Muchos empresarios suelen quejarse de lo que califican como excesiva presión sindical en Euskadi. Sin embargo, usted reconocía antes que Sidenor sigue siendo una empresa muy competitiva.
-Es cierto que la presión sindical tiene su importancia y que nos ha llevado a planteamientos de 35 horas cuando otros países, como Alemania o Francia, están dando marcha atrás. Pero también es cierto que la necesidad te obliga a progresar. Y nosotros lo que hemos hecho ha sido rompernos la cabeza para seguir siendo una empresa rentable a pesar del descenso de número de horas por trabajador. Estás obligado a compensar esas mejoras en las condiciones laborales con incrementos de productividad. De momento, lo hemos conseguido, pero nadie asegura que eso se pueda seguir haciendo hasta el infinito. En algún momento ya no será posible.
-¿Eso ha supuesto crear más empleo?
-En absoluto. Se engaña el que piense que reducir la jornada laboral genera empleo. Te estrujas el cerebro para conseguir fabricar las mismas toneladas con menos horas. De eso no hay duda. No es nuestro caso, sino que todas las empresas han actuado de la misma forma.
-Ustedes anunciaron su intención de reducir 180 empleos en GSB tras la compra. ¿Han llegado a un acuerdo con los sindicatos para ese recorte?
-Aún no. No podíamos siquiera iniciar las negociaciones hasta que fuésemos los propietarios reales de la empresa. Ese ajuste y el cierre de la acería de Azkoitia son necesarios para mejorar la productividad de la que hablaba antes. Pero eso no significa acabar con la actividad industrial. Vamos a mantener los trenes de laminación e, incluso, vamos a invertir en ellos, así como en la acería de Legazpia. Eso será lo que garantice la continuidad de esa empresa. Además, el ajuste laboral lo queremos hacer con jubilaciones anticipadas y en las mismas condiciones en que se han realizado las del personal de Sidenor.