Un vecino de 91 años tuvo que ser atendido en el centro de salud de Durango tras el incendio desatado ayer en un edificio de madera del Casco Viejo del municipio y que obligó a desalojar a una decena de personas. Las llamas comenzaron tras caer una chispa en un recipiente con gasolina que se encontraba a la puerta del número 1 de Kalebarria, según relató el operario que vivió en primera persona lo ocurrido, y que en esos momentos llevaba a cabo labores para reforzar la estructura del edificio junto a otros tres trabajadores. «Estaba con el soplete, ha pegado un 'pedo' y ha caído una chispa en un bote que estaba como a cuatro metros», explicó Lucas Jaime. Él mismo trató de apagar el fuego con un extintor y arena, pero sólo pudo hacerlo cuando llegó el dueño de una carnicería próxima con otra botella de extinción. «Salieron como dos bolas de fuego que daban miedo», relató la dueña de otro comercio situado frente al edificio.
Como consecuencia de las llamas, que se desataron sobre las doce y cuarto de la mañana, una intensa humareda invadió el inmueble. Sólo un anciano tuvo que ser trasladado al centro de salud «porque, a sus 91 años, está enfermo de los bronquios y no podía respirar bien», aclaró uno de sus hijos. Los vecinos pudieron regresar sin problemas a sus domicilios.