El próximo inicio de las negociaciones con los ganaderos de Carranza dará el pistoletazo de salida al proyecto de construcción en el valle de una planta de tratamiento de purines, que eliminará los excedentes de residuos ganaderos y generará energía y compost. La instalación, que iniciará su actividad en 2008, incorporará sistemas de última generación, según ha anunciado el consejero de Agricultura del Gobierno vasco, Gonzalo Sáenz de Samaniego.
Durante dos años y medio, los responsables autonómicos han estudiado el proceso empleado en el aprovechamiento de los desechos del ganado en distintos países europeos, y han tomado como referencia las experiencias llevadas a cabo en Dinamarca y Chequia. Después de valorar todos los aspectos técnicos y económicos, el Ejecutivo se ha decidido por el sistema de digestión anaerobia para aplicarlo en la planta de Carranza. Este proceso consiste en la descomposición de los residuos de las vacas a través del biogás -mezcla gaseosa de metano y dióxido de carbono-. «Se trata de una solución medioambiental sostenible», explicó Sáenz de Samaniego.
La Unión Europea, por su parte, destacó en el 'Libro Blanco para una estrategia común y un plan de acción para las energías renovables' las ventajas de esta técnica respecto a la práctica predominante del secado de purines, que plantea su reducción a base de calor. «Después de haber barajado otras posibilidades, creemos que ésta es, sin duda, la más adecuada, por lo que ya no se estudian otras alternativas», aclaró el consejero.
Modelo de gestión
En la actualidad, el proyecto de la planta de purines se encuentra a la espera de que se constituya la sociedad que se encargará de gestionar las instalaciones, en la que estarán representados los propios ganaderos del valle, el Ayuntamiento de Carranza, la Diputación y el Gobierno vasco. También participarán en la gestora una entidad financiera y un socio tecnológico, aún por determinar. «A la hora de adoptar el modelo de gestión, también nos hemos fijado en otros países», admitió el consejero.
Pese al estado embrionario en el que todavía se encuentra el proyecto, la problemática generada por el excedente de purines aconseja que la iniciativa se desarrolle con la máxima celeridad. «Por eso, es probable que las obras comiencen en el primer cuatrimestre del próximo año», avanzó Sáenz de Samaniego.
La creación de este equipamiento, que requerirá una inversión superior a los 12 millones de euros, depurará 450 metros cúbicos de purín al día y separará los residuos sólidos y líquidos. El proceso del tratamiento generará energía eléctrica y térmica, mientras que los desechos de los animales podrán ser reutilizados como abono agrícola.
La puesta en marcha de esta infraestructura solucionará el problema medioambiental que padece este valle encartado, con la mayor cabaña ganadera de Euskadi, pero también supondrá un fuerte impacto para su economía, ya que prevé la creación de una treintena de empleos.