Las navidades, época consumista por excelencia, atraen a las ciudades también a una legión de carteristas. Las zonas comerciales y los locales de copas, propicios a las aglomeraciones, se convierten en su perfecto escenario para actuar y pasar desapercibidos. La Policía Municipal de Bilbao recogió ayer por la tarde en un pub de la zona de Mazarredo una treintena de carteras supuestamente abandonadas por los ladrones después de apropiarse de los objetos valiosos que había en el interior a lo largo del fin de semana. «Sólo les interesa el dinero y los móviles, dejan hasta las tarjetas de crédito, no quieren complicaciones», explica un agente local.
Actúan especialmente durante las noches de los viernes y sábados. Roban la cartera, el bolso o la prenda de ropa y después se deshacen de ellas tirándolas en el baño. Algunas carteras estaban mojadas porque habían sido introducidas en la cisterna del retrete. Otros las arrojan en la calle o las introducen en contenedores. Esta práctica, la de recopilar objetos sustraídos, se está convirtiendo en un ritual para la guardia urbana al finalizar los fines de semana, informan algunas fuentes.
Una unidad de la Policía Municipal bilbaína arrestó en la madrugada de ayer en la plaza del Ensanche a F.F.A., de 45 años, acusado del hurto de un bolso a una mujer en la calle Navarra. En su interior había 220 euros, un teléfono móvil y tarjetas de crédito. Todo ello fue recuperado por los agentes. Al detenido, que carecía de documentación y tenía pendiente una orden de averiguación de domicilio y paradero dictada por un juzgado de Bilbao, se le ocupó también una medalla de oro de dudosa procedencia, según informó ayer la Policía local en una nota de prensa.