La crisis que desde hace semanas colapsa el proceso de paz roza ya el punto de no retorno. Los mensajes tranquilizadores que este lunes intentaron transmitir el Gobierno y el PSOE chocaron ayer con una declaración de la izquierda abertzale que pinta un panorama desolador. El portavoz de Askatasuna, Juan María Olano, proclamó que el proceso «está a punto de naufragar». Lo dijo en una rueda de prensa celebrada en Usurbil, donde se rodeó de la plana mayor de Batasuna, y de representantes de Segi, familiares de presos y miembros de los grupos pro amnistía.
No fue éste, en cualquier caso, el único propósito que congregó ayer junto a una foto del preso de ETA en huelga de hambre Iñaki de Juana Chaos a una muestra tan cualificada del conjunto de la izquierda abertzale. Durante su comparecencia, Olano también efectuó un llamamiento a participar en el «día de movilización nacional» que ha convocado la izquierda radical en todas las localidades vascas para el próximo día 20 de diciembre.
Inevitablemente, la simple mención de esta fecha remite al final de un ultimátum. En el zutabe del pasado mes de octubre, ETA advirtió al Gobierno de que si no cumplía sus «compromisos» y no daba «pasos visibles» en el cese de la «represión» y el respeto a la «voluntad de los vascos», el proceso «se romperá». La organización terrorista marcó como plazo el otoño, estación que expira el mismo día 20.
Arropado por las cuatro cabezas visibles de Batasuna -Arnaldo Otegi, Joseba Permach, Pernando Barrena y Joseba Álvarez-, Juan María Olano recurrió a un lenguaje muy gráfico para dar cuenta de la gravedad de la situación. «Todas las luces rojas están encendidas», proclamó, antes de desgranar un completo inventario de acusaciones al Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero y al conjunto del PSOE, a los que responsabilizó del probable fracaso del proceso. Como es habitual en todas las valoraciones políticas de la izquierda abertzale, las palabras del portavoz de Askatasuna no contuvieron reproche alguno a las actividades delictivas de ETA durante el alto el fuego, entre las que destaca el robo de pistolas perpetrado en el sur de Francia el pasado mes de octubre, ni tampoco hizo ningún tipo de referencia a la reaparición de la kale borroka.
Bajo el punto de vista de los radicales, el proceso de paz «está a punto de naufragar» porque «el PSOE y el Gobierno español han dinamitado los dos ejes principales que lo sustentan: el que hace referencia a los contenidos del proceso y el que se refiere a las reglas democráticas mínimas para poder mantener un dialogo multipartito». Para argumentar estas consideraciones, Olano afirmó que el Gobierno socialista «plantea este proceso como apoyo incondicional al marco legal español», que fija topes políticos claros en el terreno de la autodeterminación y la territorialidad. Además, denunció que «en esa estrategia» el PSOE «está buscando aliados en Euskal Herria», una aseveración que no es nueva en la izquierda abertzale, que en las últimas semanas se ha referido en reiteradas ocasiones a la supuesta complicidad del PNV con los socialistas.
«Broma de mal gusto»
Al hilo de estas graves imputaciones, el dirigente abertzale volvió a referirse a la ilegalización de Batasuna y a los procesos abiertos en la Audiencia Nacional contra los colectivos proscritos de izquierda independentista y sentenció que, con este tipo de medidas, el proceso se parece más a «una broma de mal gusto» que «a un proceso democrático».
Con estas premisas, Olano reprochó a Rodríguez Zapatero que plantee el proceso de paz como «un proceso de rendición de Euskal Herria», lo que, dijo, «no solucionará el conflicto».