El hombre irrumpió en la agencia de turismo con una barra de hierro en la mano y amenazó con ocupar la oficina e impedir la salida de los empleados si no le devolvían su dinero. Responsables de seguridad redujeron al cliente indignado, uno de los 5.000 argentinos damnificados por la repentina suspensión de actividades de Air Madrid, y el frustrado pasajero terminó declarando en comisaría. El dinero de cinco pasajes por ahora está perdido, y el sueño de reunir a la familia en España también.
El citado episodio ocurrió este fin de semana en la agencia de turismo Lavaselli de Rosario, 350 kilómetros al noreste de Buenos Aires. «La gente está muy nerviosa, no se trata de turistas tradicionales que toman circuitos en Europa para pasear, en su mayoría los clientes que eligieron Air Madrid encontraron una empresa de tarifas accesibles y se iban a visitar familiares que viven en España, a pasar las fiestas con ellos», explicaba Silvia, la responsable de la agencia.
El cierre de Air Madrid ha afectado a más de cien mil personas que habían adquirido billetes hasta febrero. Algo menos de la mitad ya habían hecho el viaje de ida y la quiebra les ha sorprendido antes de emprender el regreso. 5.000 son argentinos, pero también hay ecuatorianos, colombianos, chilenos, mexicanos, peruanos...
«Mis hijos iban a volar a Madrid para el bautizo de mi nieto, juntaron el dinero con mucho esfuerzo», declaró angustiada Laura García, que intentaba infructuosamente recuperar el dinero de su familia en la agencia. «Si no vuelvo el martes, la empresa me deja en la calle», aseguraba preocupado un español, Unai Garbisu, obligado a conseguir otro billete a la mayor brevedad.
El ministerio de Fomento de España organizó vuelos para los que deban regresar, o para casos urgentes, pero el programa de emergencia acaba mañana. En Argentina, los afectados por el cese de la compañía abandonaron desesperanzados el aeropuerto internacional de Ezeiza y peregrinan por las agencias de turismo donde adquirieron los billetes.
«Nadie responde»
Jorge Sosa es argentino y tenía pasaje para volar a Mallorca en enero. «Firmé un contrato de trabajo y me tengo que presentar el 5 de febrero para empezar», declaró el hombre. Sosa es arquitecto y en los últimos años, con la crisis socio-económica argentina, iba y venía a España para trabajar en ambos lados. «Nadie sabe qué va a pasar. Había comprado el boleto en noviembre, y ahora no sólo es difícil conseguirlo en otra compañía sino que son más caros», explicó. «En las oficinas de Air Madrid no hay nadie. La agencia dice que por ahora no puede devolverme el dinero. Parece que sólo recuperarán lo que gastaron los que compraron sus boletos en los últimos 15 días».
Según datos recogidos por EL CORREO, no está claro cuando serán resarcidos los clientes de la aerolínea. Un agente de viajes señalaba ayer que IATA está reclamando a las agencias paguen para luego exigir el dinero a Air Madrid. Tampoco tienen certeza sobre lo que ocurrirá con los pasajes que ya habían sido cancelados.
Para contrarrestar los rumores de cierre, Air Madrid había lanzado una campaña el pasado día 13 en Argentina destacando que tenían «las mejores tarifas para 2007». «¿Qué cosas separan a un latinoamericano de un europeo?», se preguntaba el aviso, y la respuesta era un avión de la compañía. Ese mismo día, la firma confirmó a las agencias su «normal funcionamiento». Apenas 48 horas después el «cese total de actividades» era un hecho. En ese último anuncio, Air Madrid responsabilizaba a Fomento por difundir informes alarmistas que sacudieron las finanzas de la firma. A modo de ejemplo precisó que en Buenos Aires se vendían entre 750 y 1.000 pasajes diarios hasta que, por los rumores, las ventas de diciembre cayeron a apenas 50.