«Los más prestigiosos estudios se han presentado a este concurso», aseguró Mar San Martín. De hecho, los proyectos los firmaban arquitectos de renombre como Jesús Marino Pascual, David Chipperfield, Patxi Mangado o Adriaan Geuze. Sin embargo, tan sólo cinco de las once propuestas presentadas pasaron a la fase final de valoración.
La Comisión de Valoración fue la encargada de evaluar la propuesta arquitectónica y la ordenación de los volúmenes en la parcela. Tres de los proyectos no llegaron ni siquiera a esta comisión porque «la adaptación de su oferta arquitectónica al cumplimiento de la normativa urbanística en vigor no sería posible sin una modificación sustancial del proyecto», explicó San Martín.
De los seis puntos que esta comisión podía otorgar como máximo, las empresas necesitaban cuatro para pasar a la siguiente fase. Y finalmente lo consiguieron cinco de las ocho que quedaban. Finalmente, la mesa de contratación, que evaluó el programa de contratación de la parcela y las condiciones económicas, eligió el proyecto de Toyo Ito.