Muchos gallegos se convirtieron en su día en inmigrantes. Están repartidos por el mundo. Hay quien sufre la nostalgia y le entra la 'morriña'. Para calmar esa añoranza, surgió 'Fillos.org' hace casi diez años. Se trata de la mayor comunidad virtual gallega. Tiene sede en Barakaldo y se difunde a través de Internet. En los últimos tres años, el número de usuarios de la web se ha disparado. Ha pasado de mil personas a más de 4.000. «Estamos a la cabeza de las entidades de la Galicia exterior en número de afiliados», se congratula su presidente, Manuel Casal Lodeiro.
La Coruña, Lugo, Orense y Pontevedra. Son las cuatro provincias. Pero la diáspora también tiene su peso específico. Gran parte de los oriundos se agrupan en torno a los centros o casas gallegas. Y, como alternativa, surgió la Asociación Cultural Fillos de Galicia. Abarca desde la difusión cultural a la reunión de personas tras años sin verse. «Más de 50 familias se han reencontrado gracias a la intervención de los usuarios», revela su administrador. Es la magia de la red de redes. Ciudadanos de medio centenar de países participan en la web. Argentina es el lugar de residencia de más de un tercio de los inscritos.
Casal Lodeiro es el impulsor de la idea. Es informático y está domiciliado en Barakaldo, a cientos de kilómetros de la tierra de sus padres: Lugo. A pesar de todo, siempre ha vivido muy de cerca la cultura de sus antepasados. «En casa hablamos gallego de toda la vida», apunta. Un día -allá por 1997- le entró el gusanillo y decidió crear un punto de encuentro entre gallegos. Utilizó su instrumento de trabajo para habilitar la página en Internet. Su objetivo: «Unir a los gallegos y que aprendiéramos el uno del otro».
Juntas por cámara web
Lo más complicado es juntarse cada año para celebrar la asamblea de la agrupación. Los 55 socios más activos lo hacen sin moverse de su silla. Utilizan su cámara web y micrófonos. Eso sí, los debates se hacen eternos. «Es lo malo de las nuevas tecnologías. Al menos el coste de la asociación es reducida», cuenta el presidente.
Manuel se siente totalmente integrado en Barakaldo. Para él, es como una pequeña Galicia. «Por las calles es habitual ver a grupos de jubilados hablando en nuestro idioma», narra. Zuazo y San Vicente son los lugares más frecuentados por estas cuadrillas. Se reúnen en el Centro Gallego, degustan la gastronomía -pulpo, lacón con grelos...- y cuentan sus vivencias. Ya no es la única alternativa. Aunque sin los deliciosos platos típicos, 'Fillos.org' les da la oportunidad de no desprenderse de sus raíces.