Domingo, 31 de diciembre de 2006
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SOCIEDAD

REPORTAJE

NOTICIAS DE ALLÁ, ACÁ NOTICIAS DE ALLÁ, ACÁ
Los latinos tienen la mayor oferta: periódicos, revistas, emisoras de radio y hasta una cadena de televisión
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Periódicos con 500.000 lectores semanales, revistas mensuales con casi millón y medio por número, una cadena de televisión que acumula tres millones largos de espectadores al mes, emisoras que no paran de crecer. Medios en castellano, catalán, urdu, árabe, chino, rumano, búlgaro, amazic (la lengua autóctona de los melillenses) y swahili, unidos todos por un vínculo común: están dirigidos a una parte del colectivo de inmigrantes residentes en España, que ronda ya los 4 millones de personas. Un grupo heterogéneo, de formación, lengua y religión dispares, pero que compone un mercado emergente al que las empresas empiezan a prestar la atención que se merece y a darles un servicio a su medida: son los medios de comunicación para la gente de allá que vive acá, como dice la portavoz del único canal de televisión pensado para inmigrantes.

Así se mitiga la nostalgia y se favorece la integración, porque como sugieren periodistas, empresarios del sector y asociaciones de inmigrantes, lo primero que necesitan éstos tras su llegada a cualquier país extranjero es reafirmar su propia identidad, mantener los lazos que les unen a sus raíces y su pasado, para a partir de ahí empezar a descubrir el mundo nuevo que tienen ante ellos.

Alrededor de un centenar de medios, entre periódicos, revistas, emisoras de radio y televisión y páginas web cumplen hoy esa función. Incluso se ha puesto ya en marcha una Asociación de Medios de Comunicación y Prensa Escrita para Inmigrantes, con objeto de compartir experiencias y colaborar en algunos aspectos. Además, las difusiones que alcanzan esos medios demuestran que han dejado de ser una anécdota en el panorama de la comunicación en España. Y ese mercado no va a parar de crecer.

ANTECEDENTES

Cuando los inmigrantes eran ricos

Los medios de comunicación para inmigrantes no son una novedad en España. En Mallorca hay un periódico para británicos, en inglés, desde hace más de cuarenta años, y el diario 'Sur' de Málaga publica una edición en esa misma lengua desde los ochenta. Pero se trata de medios para extranjeros de paso por el país o para personas de un cierto nivel económico, en muchos casos jubilados, afincadas en Baleares y la costa del Sol.

Los nuevos inmigrantes, que han venido a España por razones económicas, necesitaban otros medios. Hace una década comenzaron a aparecer algunos, con el inconfundible aroma romántico de los pioneros. Es el caso de 'Lazo latino', una revista que fue referencia para muchos recién llegados pero que nunca superó una difusión de unos pocos miles de ejemplares. Ahora, los pioneros han desaparecido de la escena o tienen un papel secundario.

PERIÓDICOS

Gratuitos muy bien planificados

El aluvión de inmigrantes que se produjo hace un par de años trajo consigo la aparición de medios muy profesionalizados. El nuevo mercado publicitario es suculento y las audiencias, importantes. Un caso singular es el de 'Latino', un semanario que cumplirá dos años el próximo abril y que tiene ya una difusión de 140.000 ejemplares y más de medio millón de lectores, sumadas sus ediciones de Madrid, Cataluña y Levante. «A finales de 2003, los dos socios fundadores de la empresa nos dimos cuenta de que la inmigración era algo más que un problema social, político o de delincuencia, como aparecía tratada en los medios convencionales», explica Marc Basté, director general de Novapress, la sociedad editora. Ellos vieron que detrás había un fenómeno socioeconómico de gran impacto en el país y decidieron poner en marcha un periódico que publicara la información que los inmigrantes latinos quieren y necesitan conocer. Hoy es el primer semanario de España dirigido a extranjeros.

Una característica común de estas empresas es la nacionalidad de su capital: en casi todos los casos es español. Por supuesto, eso no sucede con los trabajadores. Entre los 40 empleados de 'Latino' los hay de casi todos los países hispanoparlantes de América. La redacción de 'Raíz' es aún más heterogénea. Esta revista, que es algo más antigua y pertenece a una empresa que con anterioridad ya publicaba otros gratuitos, segmenta a sus destinatarios por su origen, y tiene redactores en todas las lenguas precisas para lanzar sus siete ediciones: ecuatoriana, colombiana, peruana, rumana, marroquí, africana y eslava. En total, más de 400.000 ejemplares de difusión mensual y un número de lectores que se acerca al millón y medio.

Los inmigrantes están diseminados de forma desigual por España y las publicaciones pensadas en ellos les siguen. 'Sí se puede', otro semanario, tiene ediciones en Madrid, Levante y Cataluña; y similar distribución presentan 'Toumaï' y otras. Todas son gratuitas, aunque en su arranque algunas eran de pago, según explica Teresa Santos, profesora de la Universidad del País Vasco, que lleva años estudiando estas publicaciones. La distribución se circunscribe a los lugares donde se concentra la mayor parte de los inmigrantes. Basté cuenta cómo, cuando lanzaron 'Latino', analizaron con detenimiento el padrón municipal y las rutas del transporte que seguían los destinatarios de su publicación. A partir de ahí eligieron 30 estaciones de metro, y la red la completaron con 700 locutorios, peluquerías y tiendas de alimentación. 'Raíz', como se dirige un público que en algunas de sus ediciones es mayoritariamente musulmán, tiene una red de distribución aún más peculiar, según explica Juan Carlos Ruiz, su fundador y presidente: se encuentra incluso en numerosas mezquitas, hasta completar 2.500 puntos, en lugares situados a lo largo de la costa mediterránea, Sevilla, Madrid y Cantabria, entre otros.

La forma de distribución no presenta demasiadas diferencias de unas cabeceras a otras. Ya sea la media docena de publicaciones en chino existentes en Madrid, o las tres de Barcelona, las dirigidas a los paquistaníes de Cataluña o los marroquíes de Levante, todas están en los lugares por los que los inmigrantes pasan de forma regular. Pasan porque deben hacerlo para comprar, rezar, enviar dinero, llamar por teléfono, o para recoger la publicación. Y, en el caso de las más profesionalizadas, llegan puntuales: 'Latino', por ejemplo, cada viernes por la tarde. Una fecha elegida con cuidado: ya no se distribuyen otros gratuitos, la pueden recoger sus destinatarios cuando regresan a su casa y les informa de una de sus actividades de ocio más importantes: los partidos de fútbol aficionado que disputan equipos 'nacionales' cada vez con mayor frecuencia, en especial en los municipios que rodean Madrid y Barcelona. No es algo específico de esta publicación: el estudio de la profesora Santos concluye que el fútbol es el contenido que más espacio ocupa en buena parte de ellas, sobre todo las dirigidas a hispanoamericanos, junto a las informaciones de servicio.

Con todo, los contenidos son más variados. Hay publicaciones, como 'Raíz', muy centradas en temas relativos al ocio. 'Latino' combina noticias de Latinoamérica -tratadas de forma diferente a los diarios españoles convencionales, argumenta Basté- con asuntos próximos a los destinatarios, ya sean sucesos en los barrios o problemas administrativos o laborales que les afectan.

En algunos casos, los periódicos son bilingües: el español está junto al urdu, el árabe, el chino y otras lenguas. Es menos frecuente que no haya ni una línea en español, pero existen también ejemplos. Como 'Ouhua', íntegramente en chino, o 'Cultures Romania', un mensual editado en rumano y distribuido en las oficinas de la remesadora Moneygram, que es quien la publica.

RADIO

La música como vínculo

El idioma común, y sobre todo la pasión por la música, ha facilitado mucho la creación de emisoras para los latinos. La situación de alegalidad en que algunas se mueven hace que no resulte fácil hacer un censo, pero con seguridad hay más de una docena. La más importante es Radio Gladys Palmera, que empezó sus emisiones en Barcelona en 1999 y es la pionera del sector. Se trata de una radio básicamente musical con boletines informativos horarios, que incluyen noticias del otro lado del Atlántico junto a las referencias más inmediatas. «Somos una radio de integración», asegura Benito Bueno, su director. «También nos escuchan españoles, pero los inmigrantes que nos siguen lo hacen porque les vinculamos a sus países, se los acercamos hasta su casa, que ahora está aquí».

No es tan fácil poner en marcha una emisora para inmigrantes de otra lengua. Por eso, muchos optan por buscarse un espacio en una ya existente. Son los casos de 'Mosaic', un informativo diario de diez minutos en árabe, amazic y castellano, que se emite en Catalunya Cultura, y 'Safir', un programa de una hora, en árabe y catalán, destinado al público magrebí, que se difunde a través de Radio Gracia de Barcelona, los martes de 7 a 8 de la tarde. En Cataluña, hay bastantes emisoras que ceden parte de su minutado a organizaciones de inmigrantes, para acercar a éstos las noticias de sus comunidades.

TELEVISIÓN

La experiencia de una cadena

Es lo mismo que hace Ibn Batuta, una sociedad de inmigrantes magrebíes, para difundir un programa de televisión. Lo emite con carácter semanal en Barcelona TV, según explica un portavoz de la asociación, que también tiene en la revista 'Attawassul', en árabe y castellano, un medio de relevancia. Unas doce cadenas locales más acogen, sobre todo en Cataluña, programas para inmigrantes.

Pero la experiencia más importante es Canal Latino TV, que ahora cumple dos años y tiene su sede en Sabadell (Barcelona). Tras unos primeros meses de programación casi exclusivamente musical, es ya una televisión generalista, como explica su portavoz, Verónica Chelotti. Su parrilla se compone casi en su totalidad de programas propios, incluidos informativos. «Nuestro noticiario es básicamente latinoamericano, aunque también damos noticias del resto del mundo, como de Cataluña y España, cuando son muy relevantes o tienen relación con la inmigración». Y no hacen ascos a la política: hasta organizaron debates sobre las últimas elecciones en países latinoamericanos o la reforma del Estatut.

En sus primeros meses de vida, Canal Latino TV apenas tenía publicidad, y la cadena se financiaba con los ingresos de los mensajes SMS y las llamadas a programas interactivos. Las cosas han cambiado y la audiencia de la cadena ha empezado a captar la atención de los anunciantes, similares a los de los medios impresos: bancos, remesadoras, asesoría administrativa, ocio... Emiten en varias ciudades españolas gracias a acuerdos con canales locales que les ceden su frecuencia. En la actualidad, suma tres millones de espectadores acumulados al mes.

FUTURO

La integración pasará de moda

¿Se mantendrán en el futuro los medios destinados a inmigrantes? En la etapa previa a su profesionalización, era frecuente, comenta la profesora Santos, que salieran unos pocos números y desaparecieran. Pero las cosas ya no son así. El número de inmigrantes va a seguir en aumento y eso incluso puede suponer a medio plazo que los grandes grupos de comunicación españoles se decidan a entrar en un terreno hasta ahora ocupado por pequeñas empresas dirigidas por jóvenes emprendedores. Lo dice Chelotti, con una mezcla de temor y esperanza.

La impresión generalizada en el sector es la de que transcurrida una generación los hijos de los inmigrantes de hoy se habrán integrado completamente y leerán, escucharán y verán lo mismo que los españoles. «Ellos ya no necesitarán unos medios que busquen la integración y deberemos transformar nuestros contenidos», vaticina Bueno. «Sucederá -añade- como en Radio Latina de París, que hoy es una emisora de música del mundo, dirigida a toda la población».

La integración, sin embargo, llegará a ritmo diferente. No será igual la de los latinos, con un idioma común, o los europeos, con costumbres similares a los españoles, que la de los africanos o asiáticos. Estos, que hoy siguen mayoritariamente la televisión de sus países a través del satélite y se informan en las 'webs' creadas para ellos en Pakistán, Arabia y otros países -ésas que la Policía española vigila con atención-, tardarán más en convertirse en lectores, oyentes o espectadores que compartan punto por punto sus gustos y necesidades informativas con otros cuyas raíces familiares estén en España. Mientras llega ese momento, hay un centenar de medios entre los que pueden elegir los casi cuatro millones de inmigrantes.

 
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