Aficionada desde muy niña a la fantasía y la ciencia ficción y lectora incansable de libros con dragones, magia y luchas entre el bien y el mal, comenzó a escribir a los 11 años. Con 15 tenía un primer libro, «que no le interesó a ninguna editorial», confiesa, y con 21 le llegó la revancha al ganar el premio 'Barco de Vapor', con la obra 'Finis Mundi'. Hoy, a sus 28 años, Laura Gallego (Quart de Poblet, Valencia, 1977) ha publicado 19 libros. El último, 'Panteón', es la tercera parte de una trilogía que se titula 'Memorias de Idún', que ayer presentó en Santos Ochoa, y de los que lleva vendidos más de 300.000 ejemplares.
-¿Se considera una escritora prodigio?
-No, ni mucho menos. Escribo simplemente porque me gusta. Por prodigio se entiende a quien lo primero que hace le sale muy bien de entrada, pero en mi caso el primer libro que publiqué era el número 14 que escribía.
-¿Y qué ha pasado con los trece restantes?
-Están en el cajón. Me parecen malos por el simple hecho de que son los primeros que escribí, pero no me arrepiento de ello porque sin ellos nunca habría aprendido a escribir. Los considero parte de mi aprendizaje.
-¿Por qué literatura juvenil y no de otro tipo?
-Sencillamente porque es lo que me gusta a mí. Y además tengo la suerte y el privilegio de que los adolescentes me lean.
-¿Escribir le ha quitado parte de su infancia o de su juventud?
-Para nada. Escribía porque me gustaba, era mi pasión. El primer libro lo empecé a escribir con 11 y lo acabé con 14. Se titula 'Zodiaccía, un mundo diferente'. No obstante tenía tiempo de todo. Pero lo que más hacía era leer.
-¿A quién le debe ese interés por la lectura y la escritura?
-En mi casa había libros, pero no recuerdo haber visto a mis padres leer. Simplemente aprendí a leer en el colegio, me gustaba y seguí leyendo. Tampoco sabría decir cómo surgió lo de escribir.
-¿Pero recuerda la edad?
-Tenía once años y hacía sexto de EGB. Lo inicié con una amiga, pero lo termine yo sola. Al acabarlo recuerdo que ya quería ser escritora. Son trescientas páginas que no se publicaron y que para todos aquellos que se atrevan está colgado en la página web.
-¿Qué es lo más bonito que le han dicho sus lectores?
-Hay una frase muy bonita que me dedicó una vez un chaval de 14 años en una firma de libros. «Gente como tú hace que leer valga la pena», me dijo.
-¿Qué libro es el que más veces ha releído desde que era niña?
-'La historia interminable'. Lo habré leído más de veinte veces y cada vez descubro cosas nuevas. Sin él, muy posiblemente no sería escritora.
-¿Hay alguno de sus personajes que tenga algo de real?
-Ninguno. Son todos inventados.
-¿Tiene hermanos a quienes contar sus libros de fantasía?
-Tengo uno pequeño; bueno, pequeño de 24 años. Le cuesta un poco ponerse a leer los libros, pero cuando empieza no para.
-¿Dónde estaría hoy su destino profesional si no fuera por la escritura?
-Siempre he querido ser escritora desde los 13 años, pero como lo veía tan complicado mi plan era ser profesora de Literatura. Estudié Filología Hispánica, y mi idea era, si podía, ser profesora de Universidad y si no de Secundaria. En cualquier caso, un trabajo que tuviera que ver con los libros, bien bibliotecaria o librera.
-¿En qué busca el descanso cuando no escribe?
-Cuando estudiaba escribía en vacaciones. Con ello quiero decir que escribir para mí era mi evasión; era lo que hacía en mi tiempo libre. Escribir hoy no me cansa, sino que lo que me resulta más pesado es todo lo que conlleva el hecho de escribir, como la promoción, los viajes o las charlas.
-¿Qué consejos daría para que los jóvenes lean más?
-Leen más de lo que la gente piensa y desde luego más que los mayores. La lectura es un virus y lo que hay que hacer es contagiarlo y no aislarlo.