Patrullan los parques, calles y jardines. También informan a los ciudadanos. Y, ahora, los girotaldes o vigilantes urbanos custodian los colegios públicos de Barakaldo. Lo hacen los fines de semana y festivos para evitar que se produzcan actos vandálicos durante el programa 'Patios Abiertos'. Son zonas de juego habilitadas con el objetivo de dar una alternativa de ocio a los niños y jóvenes. Pero algunos habían causado desperfectos en el interior de los recintos. «Entraban cuadrillas a practicar el popular 'botellón', por lo que se han tomado medidas», avanzó ayer la presidenta de la agencia de desarrollo local Inguralde, Amaya Fernández (PP). 18 centros educativos se benefician de la iniciativa.
No es el única nueva función a desempeñar por los girotaldes. La veintena de guardias de la plantilla regularán desde el jueves la en-trada y salida del alumnado en cuatro escuelas. Se trata de los complejos públicos de Zuazo y Rontegi, así como los concertados de Paules y Salesianos. «Los vigilantes se colocarán en los pasos de peatones cercanos e indicarán a los niños cuando deben pasar», detalló Fer-nández. Eso sí, su función no será la de regular el tráfico. Sólo tratarán de reducir el peligro a la hora de cruzar la carretera, a la par que promueven la seguridad vial.
Fueron las direcciones de los propios colegios quienes promovieron la medida. Luego, Inguralde comprobó que eran zonas con problemas de circulación. «O hay grandes obras o soportan el paso de muchos vehículos», admitió la responsable municipal. Los girotaldes acudirán coincidiendo con la llegada de estudiantes por la mañana y también estarán cuando salgan por la tarde. En Rontegi, se darán cita asimismo a mediodía ante los problemas de visibilidad generados por la reforma del barrio. La Policía local formará a los encargados del servicio.
Barakaldo recoge el testigo de Santurtzi. El Ayuntamiento de la localidad marinera fue pionero en Vizcaya en implantar una iniciativa de este tipo. Entre octubre y diciembre, vigilantes privados controlaron los colegios Emilia Zuza y Las Viñas en horario extraescolar. Ahora, el Consistorio está evaluando los resultados del servicio. Su intención es extenderlo al resto de centros públicos.
Jardín botánico
Donde los girotaldes baracaldeses también han incrementado su presencia es en el jardín botánico. «Se había detectado que desaparecían muchas plantas y se ocasionaban desperfectos en el mobiliario», desveló Fernández. Es un recinto abierto exclusivamente durante el día, pero varias cuadrillas de jóvenes frecuentaban la zona y generaban algunos problemas. Ahora, los vigilantes urbanos patrullan «durante todas las horas» que permanece abierto el complejo.
La promoción actual es la octava de girotaldes puesta en marcha por Inguralde. Desde el inicio del proyecto, 200 baracaldeses han pa-sado por esta forma de inserción laboral. Muchos de ellos trabajan ahora en empresas de seguridad.