Más de un millón de personas recordaron ayer a Carlos Alonso Palate y a Diego Armando Estacio, los dos inmigrantes asesinados por ETA en el atentado de la Terminal 4 de Barajas. Políticos e instituciones, como el Congreso o el Senado, se sumaron a la convocatoria de UGT y Comisiones Obreras para guardar cinco minutos de silencio en memoria de las víctimas y mostrar su repulsa a la banda terrorista. Según los dos sindicatos y la Federación Nacional de Asociaciones de Ecuatorianos en España, más de un millón de trabajadores expresaron su rechazo al terrorismo a las puertas de sus centros laborales.
Una de las concentraciones más emotivas fue la que tuvo lugar en la T 4 de Barajas, frente al gran cráter provocado por la explosión de la furgoneta bomba y donde aún trabajan sin descanso los operarios para limpiar los escombros del módulo D. Allí se reunieron casi 300 personas, entre viajeros, empleados de AENA, personal de las aerolíneas y de otras empresas que trabajan en el aeropuerto. A ese acto, que terminó con un cerrado aplauso, acudieron diversos responsables sindicales madrileños; el director de Aeropuertos Españoles, Javier Marín; y el director de Barajas, Miguel Ángel Oleaga.
Misa funeral
El presidente del Ejecutivo, José Luis Rodríguez Zapatero, encabezó la concentración que tuvo lugar en el patio de la sede del Partido Socialista en la calle Ferraz, en la que participaron igualmente el presidente de la formación, Manuel Chávez, y el secretario de organización del PSOE, José Blanco. La cúpula del PP también salió a la calle Génova para mostrar su rechazo al atentado. Mariano Rajoy, de camino a la reunión con el presidente en La Moncloa, no pudo secundar el paro, aunque sí estuvo presente el resto de la dirección popular con el secretario general del partido, Ángel Acebes, a la cabeza.
El arzobispo de la capital, Antonio María Rouco, ofició en la parroquia de San Pedro Apóstol de Barajas Pueblo una misa funeral por los dos inmigrantes asesinados, a la que asistieron, entre otras autoridades, el secretario de Estado de Seguridad, Antonio Camacho; la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, y el alcalde de la capital, Alberto Ruiz-Gallardón.
Al oficio religioso también acudieron miembros de la comunidad ecuatoriana, diplomáticos de la Embajada de ese país y personal de los equipos de rescate que trabajaron durante la última semana para localizar los cadáveres de las dos víctimas.
En su homilía, el cardenal denunció que la banda terrorista sólo persigue la «ideología del odio». «ETA -dijo- utiliza perversamente al hombre, con sumo desprecio de su dignidad y de su vida, al servicio de sus crueles e implacables intereses de conquista de poder político a toda costa». El prelado recordó que «en España no falta la paz porque haya guerra, sino porque hay terroristas que amenazan la vida y la libertad de sus semejantes». Rouco también agradeció el «trabajo denodado» de los servicios de rescate y las fuerzas de seguridad durante los últimos días.