El dictador bielorruso, Alexánder Lukashenko, cuyo régimen se sostiene exclusivamente gracias al apoyo de Moscú, ha asestado un duro golpe a la reputación de Rusia como abastecedor de hidrocarburos a la UE. La compañía bielorrusa Belneftejim interrumpió la pasada madrugada el flujo de petróleo a través del oleoducto Druzhba (amistad), que abastece principalmente a Polonia y Alemania, pero también a Ucrania y otros países del centro y este de Europa. Lukashenko trata así de forzar a Rusia a eliminar el arancel a la exportación de crudo con destino al mercado bielorruso que entró en vigor el pasado día 1.
Stanislav Shuskiévich, antiguo presidente del Sóviet Supremo de Bielorrusia y uno de los firmantes, en diciembre de 1991, del documento que supuso el acta de defunción de la URSS, declaró ayer a la radio Eco de Moscú que lo sucedido «servirá de lección a las autoridades rusas para que sepan con quién se juegan los cuartos». «Lukashenko es un presidente ilegítimo y un irresponsable que ha llevado a Bielorrusia a un callejón sin salida con su política económica contraria a los principios del libre mercado», aseguró Shuskiévich. El ex dirigente llamó a Moscú «a extraer las debidas conclusiones de lo sucedido».
Polonia fue el primer país en darse cuenta de que el suministro de petróleo había sido interrumpido. Ya por la mañana, Semión Vainshtok, presidente de Transneft, la empresa rusa que gestiona la red de oleoductos, confirmó el corte en el abastecimiento y afirmó que Bielorrusia comenzó a apoderarse del crudo destinado a la UE ya el día 6. Desde ese momento, según Vainshtok, el país vecino «robó» un total de 79.000 toneladas de 'oro negro'.
Transneft tomó horas después la decisión de cortar definitivamente el suministro a través del oleoducto Druzhba para evitar que Bielorrusia lo siga confiscando. El viceministro ruso de Economía y Comercio, Andréi Sharónov, tuvo que admitir que, pese al problema de imagen que supone para Moscú, «nos vemos obligados a informar a nuestros socios europeos de que, por razones de fuerza mayor, no podemos cumplir las obligaciones asumidas».
«Injustificada e ilegal»
En una intervención ante los micrófonos de Eco de Moscú, Sharónov advirtió de que «la economía bielorrusa depende completamente del mercado ruso. Contamos con un amplio abanico de medidas de respuesta que podemos aplicar». El ministro calificó de «injustificada e ilegal» la actitud de las autoridades de Minsk y señaló que no habrá ninguna negociación mientras siga en vigor la tasa de tránsito (34,5 euros por tonelada), impuesta la semana pasada por Bielorrusia al petróleo ruso con destino a Europa y que Moscú se niega a pagar.
Esa medida fue la respuesta al establecimiento por parte de Rusia de un arancel a la exportación de crudo a Bielorrusia, que hasta ahora no existía, de casi 138,5 euros la tonelada. La aparición de la nueva tasa hizo al Gobierno de Minsk tomar la decisión de dejar de comprar petróleo ruso en 2007. Las autoridades bielorrusas también han criticado la subida del precio del gas de 35,6 a 74,5 euros el metro cúbico. El contrato de suministro se firmó 'in extremis' la noche de fin de año a dos minutos del comienzo de las doce campanadas. Una delegación bielorrusa partió ayer con destino a Moscú, donde hoy se iniciará una primera ronda de conversaciones para tratar de desactivar la crisis.
El Kremlin decidió empezar a tratar a Bielorrusia como un país extranjero, elevando las tarifas de la energía, después de que Lukashenko se negara a convocar un referéndum para la reunificación con Rusia. En Moscú querían ver al país vecino convertido en una provincia más de la federación. El dictador, sin embargo, exigía un trato de igual a igual. El presidente bielorruso dijo el domingo que su pueblo era «orgulloso» y que no pensaba «vender su soberanía a cambio de petróleo y gas».
A través del oleoducto Druzhba, construido hace cuarenta años, fluyen cada año cien millones de toneladas de petróleo. La mayor parte va a parar a las refinarías polacas y alemanas. La ramificación que tiene en dirección suroeste sirve para abastecer también de crudo a países como Eslovaquia, República Checa, Hungría o Eslovenia. Su longitud es de cerca de 4.000 kilómetros.