El portavoz del sindicato agrario vasco EHNE, Paul Nicholson, proclamó ayer su «inocencia» en el juzgado de Gernika, donde acudió a declarar por orden de la Justicia brasileña, que le acusa de «destrucción de plantas y laboratorio, secuestro, violación de la propiedad privada, espionaje industrial, robo, formación de banda o asociación ilícita y lavado de dinero» tras participar en un acto de protesta convocado por un grupo agrícola. Por todos estos cargos, Nicholson, también miembro destacado del movimiento internacional Vía Campesina, se enfrenta a una petición de pena de entre 8 y 30 años de prisión.
Los hechos por los que el sindicalista vizcaíno ha sido encausado ocurrieron el pasado 8 de marzo en el estado brasileño de Río Grande do Sul, cuando dos millares de mujeres campesinas ocuparon una finca de la multinacional Aracruz Celulosa. Este acto pretendía denunciar la existencia de los denominados 'desiertos verdes' -enormes plantaciones de eucaliptos, acacias y pinos para celulosa-. «Además, esta manifestación se llevó a cabo porque se tiene la certeza de que la firma trabaja con ingeniería genética en sus laboratorios, lo que hace sospechar de su utilización en los monocultivos», apuntaron fuentes de EHNE.
Nicholson, que dijo ayer a EL CORREO encontrarse «sereno», pese a la petición de pena de hasta 30 años de cárcel a la que se enfrenta, afirmó que este proceso judicial es «un intento de criminalización» del movimiento campesino.
Uso ecológico del suelo
«A prisión deberían ir estas multinacionales, ya que lo único que defendemos nosotros es el desarrollo sostenible con un uso social y ecológico del suelo en contra de un monocultivo industrial para hacer celulosa blanca que deja sin tierra a las poblaciones indígenas y atenta contra la biodiversidad», manifestó .
La noticia del procesamiento del portavoz de EHNE, que también fue detenido hace ahora un año en otra cumbre campesina en Hong Kong, ha tenido gran eco en algunos medios de comunicación de Sudamérica. Nicholson ha recibido la solidaridad de otros líderes sindicales mundiales, como José Bové.