El Gobierno vasco entregó ayer 32 viviendas en régimen de alquiler protegido en un edificio de nueva construcción ubicado en la avenida Jesús Galíndez de Bilbao. Una treintena de llaves que abren la puerta a una «nueva vida» a otras tantas familias. Los inquilinos pagarán una media de 160 euros al mes por un piso «totalmente equipado», garaje y trastero. La superficie de las viviendas, construidas en un solar cedido por el Ayuntamiento de Bilbao, oscila entre los 57 y los 80 metros cuadrados.
El acto de entrega de los pisos se convirtió en una especie de día de Reyes. Los futuros inquilinos recibieron uno a uno el juego de llaves de la casa y «una pequeña sorpresa» en medio de un enjambre de cámaras que asustó a más de un vecino. «Pero si ha venido hasta el alcalde», se sorprendían. Los discursos fueron más cortos de lo habitual. Iñaki Azkuna se limitó a pedir a los inquilinos que no le metiesen en líos y fuesen «buenos vecinos», mientras que el consejero de Vivienda, Javier Madrazo, destacó la «calidad constructiva» de los pisos, «que nada tienen que envidiar a los del mercado libre». No había tiempo para más. Los arrendatarios estaban «deseando» ver los pisos. Por cierto, ¿la pequeña sorpresa? Una cinta métrica y una linterna.
ROBERTO Y HENRY
Presidente y vicepresidente
Lo de Roberto Vélez fue llegar y besar el santo. «Me ha tocado ser el presidente de la comunidad de vecinos. Bueno, presidente no. Creo que se llama coordinador o algo así». No importa. El caso es que ayer tenía tantas llaves encima que parecía el sereno del edificio. «La verdad es que estoy un poco nervioso», confesaba en el rellano de la escalera. Roberto y su novia, Tamar Santander, estaban como dos niños con zapatos nuevos. Todo les parecía «estupendo». El piso «maravilloso», la vistas «fantásticas», la distribución «super moderna». La pareja ha cambiado la casa de sus respectivos padres en San Ignacio por un piso de 80 metros cuadrados en Txurdinaga. «Nos hace tanta ilusión que ya hemos comprado hasta los muebles. ¿Y el colchón! Eso lo primero», bromeaban.
Henry Preciado vivirá justo al lado de Roberto y Tamar, circunstancia que le ha llevado a ser el vicepresidente de la comunidad. «Creo que nos vamos a llevar bien», anunciaba al conocer a la pareja. Soldador de profesión y colombiano de nacimiento, Henry lleva seis años trabajando en Bilbao y cinco apuntado a las listas del Gobierno vasco para conseguir una vivienda. «El piso ha sido un regalo. Por lo menos ahora voy a poder vivir más desahogado». Henry pasará de pagar 550 euros al mes por una «casa vieja» a 160 por «una vivienda nueva».
VERÓNICA Y PATRICIA
Madre e hija
Verónica González y su hija Patricia tampoco podían disimular la emoción que sentían ante lo que se avecinaba. En unos segundos iban a entrar en su nueva casa. «¿Qué fuerte!», repetían una y otra vez, mientras subían en el ascensor. Séptima planta. «Ya hemos llegado». Un giro de llave y sus deseos se hicieron realidad. «Nos habían dicho que nos iba a entusiasmar y han acertado. Es precioso», señalaba Verónica.
No había pasado ni medio minuto y su hija Patricia ya estaba barajando posibles colores para pintar las habitaciones, el salón... «Creo que estos días vamos a visitar mucho Ikea», señalaba la pequeña de la casa. «Tal y como está ahora mismo el tema de la vivienda, que te toque un piso protegido es más que un regalo. La casa está muy bien y la zona nos viene fenomenal».
ROSA GARCÍA
Desde Santurtzi a Bilbao
La familia de Rosa probablemente se haya enterado ahora mismo de que le ha tocado un piso de protección oficial en Txurdinaga. «Tenía tanto miedo de que algo saliese mal que no se lo he querido decir a nadie. Es más, para llegar hasta aquí he tenido que consultar un callejero porque no sabía dónde estaba». En su caso, la canción popular se cumple al dedillo. En una semanas, Rosa se trasladará de Santurtzi a Bilbao. «Tengo un millón de ideas para decorarlo».