El urbanismo actual busca integrar naturaleza, cemento y calidad de vida. En ocasiones, sin embargo, la combinación de estos tres elementos se antoja imposible. Esta es al menos la justificación que ha esgrimido el Ayuntamiento de Portugalete para talar 57 árboles en el grupo La Florida. Los ejemplares de 'arce platanoide' están siendo sustituidos por otras especies que resultan más «dóciles» con la estética interior de una ciudad.
«Habían cumplido su función y ya creaban más problemas que beneficios», resumió el concejal de Medio Ambiente, Gorka Etxabe. Según explicó, en cuanto llegaba la primavera las quejas vecinales eran constantes. Al estar demasiado cerca de los edificios, las ramas se metían por las ventanas. Con el calor, la proliferación de mosquitos y gusanos se convertía en un «auténtico problema». «Aunque los podábamos dos veces al año, algo nada aconsejable para un árbol, las molestias siempre persistían», lamentó.
Con varias décadas de antigüedad por término medio, los árboles tenían los troncos «demasiado anchos para unas aceras estrechas». Las raíces, además, estaban muy enterradas, por lo que «ha sido imposible transplantarlos». El Ayuntamiento se decantó por talarlos a ras de baldosa. «Hemos agujereado las cepas para meter los nuevos esquejes y facilitar así un injerto que les ayude a crecer», subrayó Etxabe.
«Medida acertada»
A pesar de la sorpresa inicial, los vecinos de La Florida aprobaron la actuación, aunque muchos acompañasen sus palabras con gestos de resignación. «Si no plantasen otros en su lugar veríamos muy mal la tala», puntualizaba un veterano del barrio.
Otro residente, que ha convivido con estos árboles «gran parte de mis 60 años», sostenía que la medida beneficiará al barrio, «aunque nunca se debería atentar contra la naturaleza». «Yo vivo en un segundo piso y no me afectaban, pero los del primero se quejaban mucho, por lo que considero que ha sido una medida acertada», subrayaba un joven del número 10.
Algunos reflejaban una evidente satisfacción por la tala de los arces. «Desde hace años era horroroso convivir con unos árboles que te quitaban hasta el oxígeno para respirar», aseguraba un vecino de la calle Julio Gutiérrez Lumbreras. «Me han dicho que los nuevos ejemplares tendrán forma de copa y su hoja es medicinal», avanzaba otro.