Domingo, 14 de enero de 2007
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Cientos de personas recogen a diario en Euskadi los restos de comida que tiran los supermercados
Algunos comercios han optado por sacar la basura al contenedor a diferentes horas o esperar al camión de la limpieza para evitar la proliferación de recogidas
Cientos de personas recogen a diario en Euskadi los restos de comida que tiran los supermercados
'REBUSCADORA'. Una mujer coge comida de un contenedor en una céntrica calle bilbaína. / IGNACIO PÉREZ
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LA POBREZA EN CIFRAS

LA POBREZA EN CIFRAS
En situación de pobreza: 47.000 hogares vascos y cerca de 120.000 personas.

Pobreza extrema: 10.829 personas.

Riesgo de pobreza: 412.963.

Perfil del 'pobre': Persona sola, hogar monoparental con hijos menores a su cargo, principalmente mujeres e inmigrantes. También mayores con ingresos insuficientes.

Banco de alimentos: Entregó 3.200 toneladas en 2006, 1.900 en Vizcaya, 600 en Guipúzcoa y 700 en Álava.

Beneficiarios: 629 entidades y más de 45.000 personas.

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Cerca de 47.000 hogares y unas 120.000 personas viven en situación de pobreza en Euskadi, unas cifras que lejos de disminuir, marcan una tendencia ascendente con el paso de los años. Los últimos datos del Gobierno vasco sacan a la luz una radiografía social desoladora que engloba mayoritariamente a inmigrantes, familias monoparentales y mayores que han sufrido un largo periodo de desempleo. Sin ingresos suficientes, muchos no pueden hacer frente a las necesidades básicas y las ayudas se quedan, en ocasiones, cortas a la hora de responder a toda la demanda. Este hecho, unido a otros factores, aparece reflejado en las calles. Cientos de personas recogen a diario los restos de alimentos que los supermercados arrojan a los contenedores, hecho que ha obligado a algunos centros a adoptar medidas para evitar su proliferación.

Las llaman las 'rebuscadoras'. Y es que, la mayoría son mujeres que acuden a las puertas de los comercios acompañadas de sus hijas adolescentes. Algunas piden en las puertas mientras esperan a que los empleados del supermercado saquen el material, otras se saben ya los horarios. Nunca faltan a la cita, ya sea a mediodía o por la noche. «Algunas no son demandantes de ayuda o simplemente no saben las alternativas que tienen», explican desde Cáritas. Ya sea por necesidad o por hábito, su forma de actuar es siempre la misma. «Abren las bolsas y cogen lo que quieren, incluso cosas que están deterioradas», aseguran en el Ercoreca ubicado en la calle Rodríguez Arias de Bilbao. Fruta, carne, bollería... «Arrasan con todo», apuntan.

En el Sabeco de Licenciado Poza incluso hacen cola y establecen turnos para buscar comida. «Son siempre los mismos, grupos de hombres y mujeres que hasta entran a preguntarnos por qué no sacamos ya las cosas», comenta una trabajadora del establecimiento. «Se presentan con carros de la compra y cuando los llenan, se van hasta el día siguiente», señala una compañera.

«No es ilegal»

Tanto el Ejecutivo autónomo como los Ayuntamientos de las capitales de los tres territorios reconocen que esta práctica es una realidad. A pesar de ello, coinciden a la hora de afirmar que su control resulta «muy difícil». Un hándicap al que se une el hecho de que «coger cosas de un contenedor no es ilegal». Para los empleados del Eroski de Txurdinaga esta respuesta «no es suficiente». Ellos están acostumbrados a convivir cada noche, a eso de las 21.00 horas, con una familia entera que se abalanza sobre los 'containers' sin dejar que nadie se acerque a husmear. «Vienen hasta con niños pequeños y se comportan como una mafia. Ha habido ocasiones en las que han aparecido otras personas para llevarse también cosas y han acabado agrediéndoles», describen desde el comercio.

Con furgonetas

Hartos de esta situación, varios supermercados han optado por poner en marcha diferentes medidas que permitan evitar estas recogidas. El primer paso que dieron algunos comercios fue aplastar la comida para que no la cogiesen. Esto, no obstante, no dio resultado. Desde entonces, algunas superficies han variado los horarios a los que sacar la basura.

En el de Txurdinaga, la última vez la dejaron en la calle a las dos de la madrugada. Esta idea ha surtido efecto en establecimientos como el Eroski del Paseo Julio Urquijo, en San Sebastián. A este supermercado los 'rebuscadores' acudían incluso con furgonetas, pero desde que decidieron variar los horarios a los que depositan restos de comida, «han cambiado de ruta», aseguran.

Aquellos supermercados en los que esta medida tampoco ha servido de freno han solicitado la colaboración de los servicios municipales de limpieza. Un claro ejemplo son los centros de Vitoria. Muchos de ellos mantienen las bolsas dentro de los almacenes hasta que llegan los camiones de recogida. «Nos tocan al botón y lo sacamos todo», describe el encargado de uno de los Eroski de la ciudad. De esta forma, los productos nunca están en la calle.

 
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