Tres viviendas, un antiguo cuartel, una casa-torre, el caserío de Ea, varios pabellones industriales y el parque de atracciones conforman el patrimonio ocioso de la Diputación. Son propiedades fruto de deudas tributarias, herencias o proyectos fallidos. Distintos caminos que conducen a un escaparate imaginario, caro de mantener y, por lo que parece, poco apetecible para el mercado.
En 1990, el año que se compró el caserío de Ea, cerró el parque de atracciones, incapaz de remontar sus pérdidas. Las frías rachas de viento del monte Avril parecen haber congelado las posibilidades de aprovechar sus más de 173.000 metros cuadrados. Ninguna de las propuestas presentadas al concurso de ideas -como una escuela de golf o de formación en seguridad vial- fue más allá del papel.
Poco después, en 1992, se compró la Torre Lazkao, el único bien ocioso que tiene el honor de estar catalogado como bien de interés cultural. El edificio, adquirido dentro de un lote de montes, está cubierto de hiedra. Al igual que el resto de las propiedades, salvo el caserío y el parque de atracciones, no genera gastos por vigilancia, aunque sí por el Impuesto de Bienes Inmuebles.
El antiguo cuartel de miñones de Ondarroa se utilizó, una vez disuelto este cuerpo, como casa-cuartel de la Guardia Civil. La Diputación, que comparte la titularidad con la BBK, recuperó el edificio en 2003 y tapió puertas y ventanas. Ahora estudia convertirlo en un centro de día, manteniendo su histórica fachada.
Hacienda se ha hecho con varios pabellones industriales en pago de deudas tributarias. En 1997 recibió de Mecánica la Peña una finca de 12.357 metros cuadrados en Urduliz y Sopelana con varias construcciones. Se han utilizado para los departamentos de Cultura y Medio Ambiente y la Federación de Salvamento y Socorrismo, pero aún quedan 6.000 metros cuadrados ociosos.
Este año se ha sumado a la lista el pabellón Sutegui de Zorroza, de 230 metros cuadrados, donde se van a gastar 12.000 euros en tareas de limpieza y tapiado de los accesos. La Diputación cree que el gasto que genera este patrimonio es «asumible» y espera dar salida a corto plazo a las propiedades pequeñas, como tres pisos que tiene en Bilbao. El resto necesita proyectos ambiciosos para ser rescatados del olvido.