En la sierra de Madrid hay un pico, el de La Maliciosa, al que se llega por tres rutas. Una de las sendas la frecuentan los paseantes y no entraña dificultad; la segunda es más escarpada y requiere un mayor esfuerzo y hay otra en la que es necesario escalar, reservada para expertos. Pedro Uruñuela, subdirector general de la Alta Inspección del Ministerio de Educación y montañero aficionado, describe ese paraje para explicar el propósito que persigue la LOE, la ley que va a reformar desde el próximo curso el sistema educativo español: establecer diferentes vías para que el mayor número posible de estudiantes alcance una titulación oficial. «Lo importante es que lleguen a la cima, pero no es necesario que todos vayan por el camino más difícil», resume.
El Gobierno acaba de aprobar los decretos de enseñanzas mínimas de Infantil (0 a 6 años), Primaria (6 a 12 años), Secundaria (12 a 16) y Formación Profesional que desarrollan la LOE. En la práctica, esa normativa multiplica las posibilidades para que los alumnos saquen el título de graduado en ESO (Secundaria) y continúen sus estudios en la FP o el Bachillerato y la Universidad. «La LOE flexibiliza los caminos de acceso a las diferentes etapas educativas y aumenta los pasos y enlaces de unos ciclos a otros. Crea un sistema que no es rígido, que da facilidades para que los alumnos se reenganchen a sus estudios cuando quieran», detalla el experto del Ministerio.
Con tres suspensos
La LOE permite, en primer lugar, que los estudiantes obtengan el Graduado en ESO con dos suspensos e, incluso, con tres materias pendientes en casos excepcionales y si los profesores consideran que han alcanzado los objetivos marcados. Amplía, además, los programas de Diversificación Curricular, en los que se integran alumnos con dificultades de aprendizaje: un sistema que simplifica las materias, las agrupa por áreas de conocimiento para facilitar que el alumno las apruebe. Si en la actualidad es necesario que los estudiantes hayan cumplido 16 años para incorporarse a la Diversificación Curricular, la LOE permite que entren en los programas adolescentes de tercer curso de la ESO, de 14 o 15 años. «A los 16 es tarde. El alumno ha tirado la toalla ya desde hace años y se desentiende de las clases. Se le debe recuperar antes», dice Uruñuela. «Se trata de que demuestren unas habilidades, conocimientos y destrezas básicas para superar la etapa», añade.
Los chicos y chicas mayores de 16 años que no tienen posibilidad alguna de superar la ESO -han repetido y acumulan un suspenso tras otro- cuentan ahora con una única salida, los Centros de Iniciación Profesional. Aprenden un oficio, desde pastelero a encofrador o jardinero, y se les otorga un certificado profesional, el nivel de cualificación más bajo pero que les da acceso al mercado laboral. La LOE permitirá que estos programas también denominados de garantía social los cursen estudiantes desde los 15 años -casos difíciles en los que el chico no hace nada en el instituto, salvo en muchas ocasiones romper el ritmo de las clases- y ha introducido un nuevo módulo en estos estudios, que permiten obtener el título de ESO. «A los 16 años un adolescente puede tener la cabeza en mil batallas, pero hay que darle la oportunidad de que vuelva al sistema educativo cuando quiera», comenta Uruñuela.
La ley aumenta también los caminos para llegar a la Formación Profesional. En la actualidad a la FP de grado medio se accede con el título de ESO y a la Superior, con el de Bachillerato. La LOE permite pasar de los Centros de Iniciación Profesional a ciclos de grado medio, con algunas condiciones, y establece un acceso directo de la FP media a la superior, mediante una prueba. Los trabajadores con experiencia profesional podrán convalidar sus conocimientos con algunos módulos formativos.
En el País Vasco
La reforma establece que el Bachillerato nocturno será para adultos, con el fin de intentar que cada vez más personas se reenganchen al sistema educativo por esa vía. Se ofrecerá también la oportunidad de cursar esa etapa educativa previa a la Universidad en los Centros de Educación de Adultos.
Los cambios que introduce la LOE se incorporarán de forma gradual al sistema educativo vasco a partir del próximo curso, aunque varias iniciativas funcionan ya en la comunidad. En algunas etapas, el Departamento de Educación ya ha trazado esas rutas alternativas que propone la ley del PSOE para los estudiantes con mayores dificultades. Por ejemplo, en los Centros de Iniciación Profesional -que en el País Vasco dependen de ayuntamientos y fundaciones- a los estudiantes se les matricula en la Secundaria a distancia para darles la oportunidad de sacar el título y, a la vez, «dignificar estos programas», explica Juanjo Agirrezabala, responsable de Innovación Educativa.
Un total de 4.000 jóvenes estudian en el País Vasco en esos módulos de formación y especialización. De los 2.000 que cursaban el módulo formativo -que prepara para la ESO- el pasado curso obtuvieron el título 300. «La posibilidad que da la nueva ley de que los alumnos de 15 años se integren en estos centros podría hacer que pasen a depender de Educación», adelanta Agirrezabala.
Con los cambios previstos en la LOE para el sistema educativo español desde los 3 a los 18 años, el Ministerio de Educación quiere alcanzar una meta: «que el 85% de los jóvenes españoles entre 18 y 25 años curse estudios postobligatorios, es decir FP, Bachillerato y carreras universitarias», añadió el responsable de Inspección del ministerio. En el País Vasco un 87% de los jóvenes que llegan al último curso de Secundaria logra el título. La media española es de poco más del 70%.