Las reformas legales que aprobará el Congreso de los Diputados en las próximas semanas harán menos atractiva la jubilación parcial por medio de un contrato de relevo y, sobre todo, pondrán freno a la utilización de la picaresca, que permite disfrutarlo en casos para los que no fue pensado.
Por ejemplo, una vía cada vez más usada es mandar al paro a un trabajador a los 58 años, con el compromiso de volverlo a contratar a los 60 y firmarle a esa edad un contrato de relevo. De esta forma, el empresario reduce de forma importante los costes del rejuvenecimiento de su plantilla, mientras que la cuenta la paga la Seguridad Social y el sistema de protección de desempleo.
Otra fórmula que aprovecha las lagunas legales es la empleada por algunos autónomos, que no pueden acceder de momento a ningún método de retiro anticipado. En este caso, el sistema es darse de baja en este régimen de la Seguridad Social y recurrir a un empresario de confianza para que les contraten cuando rebasan los 60 años, para a continuación ser sustituidos por otro trabajador por medio del consabido contrato de relevo.
La exigencia de un periodo de antigüedad para acceder a la jubilación parcial anticipada acabará con estos abusos legales.