La parlamentaria socialista Gemma Zabaleta señaló la semana pasada que el movimiento Ahotsak debía seguir porque no había que romper todos los puentes de diálogo, «que es lo que quiere ETA». Según ha podido conocer este periódico, la última reunión de las mujeres firmantes de este movimiento, celebrada en Ordizia después del atentado de Barajas, fue bastante tensa ya que evidenció las diferentes valoraciones tras la acción terrorista y mostró la resistencia de las integrantes de las organizaciones de la izquierda abertzale a expresar una condena explícita de la misma, al entender que se trataba de una expresión de «un conflicto político no resuelto».
Al parecer, la estrategia que estudia la mayoría de las firmantes de Ahotsak es proseguir con su dinámica de trabajo, pero si fuera necesario, por eventuales nuevas acciones terroristas de ETA, con una condena y un rechazo expreso a las mismas, aunque se descuelguen quienes no están de acuerdo, procedentes del mundo político de la izquierda abertzale.