Las primeras medidas extraordinarias adoptadas por los responsables del Consorcio de Aguas Bilbao-Bizkaia para afrontar la «peor sequía desde hace 62 años» se han basado en restricciones del consumo para el baldeo de calles y el riego de jardines. ¿Y si pasan los meses y los pantanos no se recuperan? «Es una escenario remotísimo, pero llegado el caso, no habrá cortes en el consumo humano, se apostará por otras vías», avanzó ayer Ibon Areso, presidente del organismo mancomunado. La alternativa, a día de hoy, pasaría por penalizar los consumos excesivos de los abonados a través de la factura. No obstante, en el peor de los casos, esta situación no se daría antes del verano.
Areso compareció ayer junto al gerente de la entidad, Pedro Barreiro, para hacer balance de lo realizado en los últimos años y valorar, además de las críticas de la oposición, la preocupante situación en la que se encuentran los embalses del sistema alavés del Zadorra, que abastecen al 90% de la población vizcaína y a Vitoria. La sequía que padece el territorio desde el pasado abril ha provocado que las reservas hayan caído al 35% de su capacidad, cuando hace tan sólo un año, rozaban el 80%.
Las comparaciones con la sequía sufrida a finales de la década de los ochenta fueron inevitables. En este sentido, Barreiro aseguró que la ausencia de precipitaciones es más grave que la de entonces, pero matizó que el consumo actual es un 25% inferior al de hace diecisiete años. Escudado en las estadísticas, aseguró que en el bienio 1988-1990, el Consorcio sacó del Zadorra 249.000 millones de litros. Por contra, en el periodo 2004-2006, la cifra cayó hasta los 184.873 millones.
Curva de garantía
Respecto a la decisión de relegar las restricciones en los hogares en favor de penalizaciones económicas, Areso explicó que los cambios de presión muy bruscos en la instalaciones de abastecimiento podrían afectar a las mejoras acometidas en la red secundaria, ya de por sí «bastante debilitada».
Desde noviembre, el Consorcio ha puesto en marcha las obras de emergencia de la Cuenca Norte -se han captado 3.200 millones de litros- y está pendiente de servirse, a través del Zadorra, de las de Nanclares, Araia y Subijana, pertenecientes al Ebro. Respecto a las mejoras en el abastecimiento se centran en la construcción de un pantano -opción descartada por la Confederación Hidrográfica del Norte- o el aumento del nivel de los embalses del Zadorra, una demanda histórica del Consorcio.
En la actualidad, según avanzó este periódico, los gestores vizcaínos y alaveses ultiman un acuerdo para modificar las curvas de garantía y desembalse, de tal forma que no se vea comprometida la seguridad de Álava ante posibles desbordamientos. «Lo que en su día se llamó 'guerra del agua' ya es pasado», zanjó Barreiro.
Respecto a las principales actuaciones de futuro, el Consorcio prevé construir una gran planta -estaría construida en 2010- para bombear agua del Nervión a la altura del barrio bilbaíno de Bolueta.