Llega un e-mail. Asunto: «Necesito dos chuletas de buey, 200 gramos de jamón de bellota y otro tanto de foie». Mikel Izarzugaza, gerente de dos carnicerías en Bermeo y de una tercera en Mundaka, se pone en marcha. Toda vez que termine de preparar el encargo de su 'ciber' cliente, será el propio empresario bermeotarra el que acuerde la hora de entrega de la compra en el domicilio particular del demandante. Así de fácil y así de simple.
Izarzugaza ha adaptado el negocio familiar, que acaba de cumplir nada menos que un siglo, a los tiempos que corren. Sigue atendiendo con mimo y esmero a sus clientes en sus tiendas, pero también vende a través de la red los productos cárnicos que le demandan sus clientes cibernéticos.
El 1% de las ventas
La web de las carnicerías Izarzugaza (www.izarzugaza.com) se abrió hace dos años como fórmula de innovación, pero no fue hasta el pasado mes de septiembre cuando «nos lanzamos a la venta 'on-line' para aquellos consumidores que, por sus horarios, no podían acudir en persona hasta nuestros establecimientos», asegura el gerente de la empresa, cuyos conocimientos en el campo de la informática le empujaron a diseñar su propio sitio en Internet. Según cuenta Mikel, es frecuente verle dos horas antes de abrir la carnicería sentado frente al ordenador, introduciendo las ofertas del día.
De momento, el volumen de venta a distancia dista mucho del que se hace de forma directa. «Supone el 1% de la facturación anual», señala el bermeotarra. «Aunque esta tendencia no va a tardar mucho en invertirse, ya que cada vez más personas se rigen por un horario de oficina», vaticina.Con más de trece años en el negocio familiar, Mikel decidió dar un giro a lo que «siempre» había conocido como carnicería. Así, además de apostar por la sección de charcutería, también ha dado pasos hasta llegar a elaborar platos precocinados.