La relevancia de las obras de cada prolongación del suburbano se resume en su coste económico. En este caso, su llegada a Portugalete ha supuesto un desembolso de 60 millones de euros, que serán sufragados a partes iguales por la Diputación y el Gobierno vasco. Pero además de la obra civil -túneles, cañones de acceso...- y de la colocación de la llamada superestructura -catenarias, vías o mobiliario de las estaciones-, cada inauguración obliga a adecuar toda la red de Metro Bilbao. Son detalles, pero no por eso dejan de ser importantes.
Cada una de las 37 unidades de la compañía -se comprarán otras nueve para la llegada del metro a Santurtzi, en 2008-, la cartelería de las estaciones o todos los paneles informativos de los apeaderos deben ser renovados. Esta operación ronda los 30.000 euros. Desde hace varias semanas, los usuarios han podido comprobar cómo Abatxolo y Portugalete se habían incorporado a la red de estaciones, aunque con una 'x' sobre su nombre. Desde ayer, ya son miembros de pleno derecho. En enero de 2005, con la llegada del metro a Etxebarri y Sestao, hubo que repetir la misma operación. Para evitar mayores incordios y sobre todo, un excesivo coste económico, se apostó por utilizar películas de vinilo adhesivas.
Asimismo, también hay que renovar toda la publicidad, folletos informativos y demás publicaciones. A priori, sólo quedan tres modificaciones: Peñota y Santurtzi (2008), Kabiezes y Basauri, ambas en 2010. Llegado el momento, las instituciones decidirán cuál será la próxima localidad en incorporar su nombre.