La 'Supersur' nunca pasa desapercibida, y menos aún para las empresas constructoras. El sector ha respondido con mucho interés a la convocatoria del concurso público para la ejecución de las obras, que comenzarán en primavera. La Diputación ha recibido doce ofertas para acometer los cuatro primeros tramos de la autopista alternativa a la A-8, entre Trapagaran y Larraskitu.
Ante la complejidad de esta infraestructura, que encadenará túneles y viaductos, la mayoría de los candidatos han formado alianzas con otros constructores. «Se ha presentado todo el mundo», comentaba ayer un portavoz foral. Empresas vizcaínas y de otras comunidades, todas ellas «de alto nivel», se han agrupado en nueve UTEs y otras tres firmas concurren en solitario. «Han tenido tiempo para preparar las ofertas. Algunas han estado buscando ingenieros de túneles en Europa del Este», añaden las mismas fuentes.
«Para tratarse de una obra tan complicada, no es una mala respuesta», afirma Iñaki Urresti, gerente de la asociación de constructores Ascobi. «Hay mucha competencia». La expectación está justificada en un proyecto que, si se suman los cuatro tramos, sale a concurso por 425 millones de euros. Por primera vez, la Diputación ha animado a los contratistas a presentar ofertas a precio cerrado, con lo que se comprometen a respetar el plazo y el presupuesto frente a posibles incidencias. Al asumir un mayor riesgo, estas propuestas serán más caras que las de la modalidad tradicional, también admitida.
La institución foral hará números y adjudicará las obras a finales de marzo, para poder empezar antes del verano. El plazo de ejecución de cada tramo es de 32 meses, por lo que se espera que, tras realizar las pruebas de seguridad en los túneles, la 'Supersur' entre en servicio en 2011.