Dos malagueños -de los pocos profetas en tierra propia- y un madrileño componen el trío de oro del Unicaja. Berni Rodríguez, Carlos Cabeza y Carlos Jiménez, campeones del mundo, un tridente que, junto a Daniel Santiago, se está encargando de hacer cada día un poco más grande al equipo del Martín Carpena, que parece ya preparado para dar el salto definitivo al grupo de los grandes de verdad. Le falta para ello los resultados y una regularidad que descomprima el corazón de sus miles de fieles.
Llega a Bilbao el campeón en título. Paradójicamente, un rival de altura ante el que el Lagun Aro ha hecho buenos partidos. Los dos de la pasada campaña -doble victoria ante el campeón- están aún en el recuerdo. Lo mismo que el de la primera vuelta de esta campaña. De no mediar una prescindible acción de Pietrus, que acabó con Rancik en el traumatólogo, bien podría haberse traducido en una muesca más en el haber de los de La Casilla.
De lo que sí ha podido sacar provecho Scariolo es de su pareja autóctona. Berni Rodríguez ya era una pieza importante en su esquema, magnificado ahora el jugador al rango de más utilizado (28 minutos). Su compañero Cabezas asume otras dos plusmarcas temporales del equipo. Es el base el máximo anotador (11'9 puntos) y el más valorado de media (13'2), guarismos superiores en casi un 35 por ciento a los que sumaba el organizador andaluz en las 18 primeras jornadas de la campaña anterior.
Aunque su fichaje fue uno de los más sonados de la campaña -tras un intento fallido un año antes por dejar el Estudiantes-, el capitán de la selección española, Jiménez, está aún en el camino de ofrecer una producción similar a su etapa madrileña, aunque ha variado su rol y ahora juega como 'cuatro'.