PNV, EA, EB y Aralar invitaron ayer formalmente a la ciudadanía a participar el próximo lunes en la manifestación «cívica» que han convocado en Bilbao para arropar a Juan José Ibarretxe dos días antes de su citación ante el Tribunal Superior de Justicia del País Vasco, donde deberá declarar como imputado en un presunto delito de desobediencia por reunirse con Batasuna. Según sus promotores, la marcha pretende, más allá de escenificar el apoyo al encausado -que ayer sumó una nueva denuncia ante el TSJPV, la de la plataforma España y Libertad por su encuentro del lunes con Arnaldo Otegi-, exigir el libre ejercicio de la política «sin la amenaza de su judicialización».
Los socios del Gobierno de Vitoria y el partido de Patxi Zabaleta -la única formación política que el tripartito ha logrado sumar a la batería de medidas de presión aprobadas el lunes por la asamblea nacional jeltzale- comparecieron ayer para leer un manifiesto calcado en muchos de sus párrafos del documento elaborado por el EBB y ratificado por el órgano que representa a la militancia peneuvista.
La comparecencia conjunta de los representantes de los cuatro partidos convocantes, que no admitieron preguntas, aportó pocas novedades, más allá de algunos detalles de la manifestación, convocada bajo el lema 'En defensa de nuestras instituciones'. La marcha -que encabezarán a pie de pancarta un puñado de ciudadanos anónimos- partirá a las 19.30 del hotel Carlton, sede del primer Gobierno vasco, y recorrerá la Gran Vía para finalizar ante el teatro Arriaga. Allí, los ex lehendakaris José Antonio Ardanza y Carlos Garaikotexea se encargarán de dar lectura al comunicado final.
Serenidad y firmeza
Josune Ariztondo (PNV), Unai Ziarreta (EA), Oskar Matute (EB) y Fernando Hevia (Aralar) se repartieron la lectura, en euskera y castellano, del texto, en el que se comprometen a defender el lunes «con toda serenidad, pero también con toda firmeza, el sentido cívico y democrático de la justicia». También denunciarán, dicen, la actuación concreta del TSJPV -frente al que se concentrarán dos días más tarde, cuando Ibarretxe acuda a declarar- «por lo que supone de intromisión en la tarea institucional del lehendakari y de quiebra de los principios de la democracia y del Estado de Derecho».
Convencidos de que es preciso protestar en la calle contra el «atropello» cometido contra Ibarretxe y defender la acción política «frente a la amenaza de criminalización» del diálogo, los convocantes llaman a los ciudadanos a secundar la marcha con un triple objetivo. Los ejes de la convocatoria pasan por, en primer lugar, apoyar a Ibarretxe frente a la pretensión de la Sala de lo Civil y Penal de «anular sus derechos fundamentales y su responsabilidad institucional», reclamar el ejercicio de la política «sin la amenaza de su judicialización» y defender que el diálogo como vía para resolver problemas «nunca puede ser ilegal ni delictivo» y, por último, exigir el archivo inmediato de la «injustificable» causa penal.
Como ya hiciera la asamblea peneuvista, el texto reconoce a «muchos jueces» que desempeñan su labor con «integridad encomiable» y en condiciones complicadas por la amenaza de ETA.