Viernes, 26 de enero de 2007
Registro Hemeroteca

en

VIZCAYA

DE CUANDO EN CUANDO
Botulismo
Imprimir noticiaImprimirEnviar noticiaEnviar

Publicidad

OLMO Amigo Jesús Llona Larrauri: como humilde ser humano que no puede vivir sin comer, y teniendo en cuenta que sus lectores, además de ser muchos somos en general bastante ceporretes (al menos un servidor) en cuestión de vitaminas, oligoelementos, toxinas y otras minucias nutritivas, es por lo que quiero rogarle a usted, con todos mis respetos, que no aproveche sus conocimientos para meternos el miedo en el cuerpo y darnos sustos como el que me dio el pasado sábado día 20 de enero.

Su artículo llevaba el impresionante título de 'Los peligros del botulismo', y a mí, ya de entrada, me asustó ese nombre que me sonaba a enfermedad pandémica. Por eso comencé a leer su texto con avidez buscando las causas y efectos del botulismo, porque yo reconozco que soy hipocondríaco y estas cosas me ponen muy nervioso. Sus primeros párrafos no eran en verdad muy tranquilizadores.

Usted nos contaba que es una enfermedad alimentaria (lo que faltaba para el duro), es decir, que la podemos adquirir comiendo, que la produce una toxina que tiene un nombre poco tranquilizador y que origina un cuadro de parálisis de los músculos respiratorios e incluso la muerte si no se acude rápidamente al médico.

¿Usted sabe, amigo Llona lo que estas palabras pueden producir en un individuo propenso a la hipocondría? Por si no lo sabe, le diré que cuando leí todo eso, me puse a respirar con ansia para ver si me funcionaban bien los músculos respiratorios y fui a buscar el número del servicio de urgencias por si notaba alguna anomalía en mi fuelle.

Reconozco que soy muy aprensivo, pero me costó cerca de un cuarto de hora convencerme de que respiraba con cierta normalidad. Entonces intenté seguir leyendo, pero al enterarme que esa puñetera bacteria del botulismo puede estar en el suelo y en el polvo, que flota en el aire, y que es tan taimada que consigue incluso bloquear las terminaciones nerviosas y paralizar los músculos, decidí dejarlo y leer el horóscopo. Pero no adelanté mucho porque resulta que ese día, como si se hubiesen puesto ustedes de acuerdo, mi signo, que es precisamente virgo, me aconsejaba casualmente ser estricto con mi dieta. Lo que me faltaba.

Total, que entre usted y el horoscopista aquí me tienen que no me atrevo ni a comer.

 
Vocento

Contactar | Mapa web | Aviso legal | Política de privacidad | Publicidad | Master El Correo

Canales RSS