«Nunca es tarde para aprender». Eso afirman los 15.000 alumnos que acuden a diario a las clases impartidas en los centros de Educación Permanente de Adultos (EPA) de Vizcaya. Estos estudiantes tardíos aspiran a conseguir la certificación de Secundaria (antiguo Graduado Escolar) o, simplemente, quieren adquirir conocimientos. «Muchos vienen a reciclarse, aprender o sacarse el título, pero una gran mayoría lo hace para enriquecerse, porque el saber les da vida», explica uno de los veteranos de la entidad, Rafa Fernández, director del servicio de enseñanza en la zona minera.
Las escuelas EPA están de enhorabuena. Las primeras que abrieron sus puertas al público -Barakaldo, Bilbao y Basauri- cumplen un cuarto de siglo de existencia. Durante estos 25 años, más de 100.000 vizcaínos han pasado por las aulas de los 15 centros públicos del territorio. Para celebrarlo, el Departamento de Educación del Gobierno vasco ha organizado unas jornadas que tendrán lugar en la Escuela Técnica Superior de Ingenieros de la capital vizcaína a partir de hoy.
Durante el congreso se hará balance del camino recorrido y se aportarán estadísticas con datos tan interesantes como, por ejemplo, que más de 27.000 alumnos vascos asisten a diario a clases para adultos. Alrededor de 15.000 lo hacen en el territorio vizcaíno, 6.700 en Guipúzcoa y el resto en Álava. Para su formación trabajan 600 profesores. Un total de 315 imparten clases en Vizcaya, 180 en Guipúzcoa y 105 en Álava.
La inmigración es un fenómeno social creciente, que también se ha dejado notar en los cursos de formación de adultos en los últimos tiempos. En apenas cinco años, el equipo pedagógico ha tenido que adaptarse y enseñar el castellano a personas que desconocen por completo este idioma. Para ello han creado un temario especial. Y es que el 17% de los estudiantes de EPA son extranjeros, procedentes de 117 países. En algunas localidades como Ondarroa, este índice alcanza el 82%.
El objetivo de estos alumnos es conseguir comunicarse para encontrar trabajo, porque su propósito es disponer de recursos económicos para ayudar a las familias que dejaron en su país. «No obstante, algunos se 'enganchan' y, entonces, amplían sus estudios y obtienen titulaciones oficiales», indicaron desde la institución.
Amplia demanda
En la actualidad, la EPA es la única enseñanza no universitaria cuya matrícula se encuentra en auge. «Es una oferta educativa con amplia demanda en Euskadi y eso se nota cada año en las inscripciones. En la última década el número de asistentes ha aumentado en 10.000», asegura la coordinadora de los centros en Vizcaya, Marisa Domínguez.
Es tal la afluencia de estudiantes que, con el paso de los años, los locales se han quedado pequeños. Esta es la principal queja de esta red educativa. «Algunos centros comarcales están separados porque no se pueden albergar a tantos alumnos en un solo edificio. El mantenimiento de las escuelas compete a los ayuntamientos y su escasa disponibilidad económica nos obliga, a veces, a impartir clases en locales obsoletos o reducidos», apuntan sus responsables, que instan a Educación y a los consistorios a colaborar para «mejorar la situación». Este será un tema que saldrá seguramente a la palestra durante el congreso de esta semana.