La comisión negociadora de Batasuna para la formación de una mesa de partidos denunció ayer ser objeto de «espionaje político» tras descubrir un aparato de seguimiento en el coche de Unai Fano, uno de sus asesores. Su portavoz, Arnaldo Otegi, subrayó que éste es un ejemplo más de la «persecución» y «acoso estructural» al que está sometida la izquierda abertzale, por lo que reiteró su demanda de «respeto» a todas las partes participantes en un proceso de búsqueda de soluciones al conflicto.
Otegi, que compareció en Bilbao junto a Rufi Etxeberria y Arantza Santesteban, realizó un pormenorizado relato de los aparatos de escucha detectados y desactivados en los coches y domicilios de algunos de los militantes de la izquierda abertzale. Tras anunciar la intención de emprender acciones legales por los 'pinchazos', exigió la puesta en libertad de Unai Fano, quien en el momento de la celebración de la rueda de prensa estaba retenido por la Guardia Civil en la autopista, aunque poco después fue puesto en libertad. Para reforzar su exposición, Otegi mostró el artilugio encontrado en el turismo de Fano «hace unos diez días».
Se trata de un aparato GPS un poco más grande que un teléfono móvil con varios cables, que estaba oculto entre la matrícula y el parachoques trasero del vehículo. El dipositivo disponía de una antena amplificadora, de forma que cada vez que se hablaba por teléfono o recibía una llamada se activaba, precisaba ayer por la tarde la edición digital de 'Gara'. El instrumento también contaba con una tarjeta telefónica en su interior, lo que facilitaba la localización del usuario del coche sólo con llamar al citado número.
El relato
El mahaikide aseguró que hace unas semanas también descubrieron otro sistema de escuchas «más sofisticado» en el domicilio de otro militante de la izquierda abertzale en Bruselas colocado «entre la pared y un armario», con lo que se ha necesitado «tiempo para su preparación», advirtió; y todo ello en el «corazón de la Europa democrática», apostilló. En este contexto, recordó que los líderes del Sinn Fein, Gerry Adams y Martin McGuinness, tuvieron que protagonizar en su día una comparecencia en Belfast para denunciar un seguimiento similar.
Ante esta «prueba gráfica» de una «estrategia permanente de acoso y persecución policial y judicial» contra la izquierda abertzale, Otegi exigió a «los agentes interesados en construir un modelo de negociación que desistan y desactiven de una vez por todas» este tipo de actuaciones y que «muestren de manera inequívoca su voluntad por un proceso de conversaciones en el que las partes son respetadas».
A su juicio, quienes permiten las escuchas «actúan de mala fe, quieren jugar con ventaja, no quieren un proceso de soluciones y pretenden jugar una partida con las cartas marcadas», cuando las «únicas cartas que valen son las de la voluntad democrática de la ciudadanía». Por todo ello, reclamó que «cesen definitivamente las estrategias que no buscan construir un proceso de soluciones, sino que buscan condicionar a la izquierda independentista vasca». En esta línea, apeló al «respeto mutuo de todas las partes» para generar el «clima de confianza» necesario que permita buscar soluciones.
Asimismo, aprovechó para rescatar su discurso tradicional y recalcó que el proceso que se ponga en marcha tiene que basarse en «contenidos políticos» si se busca un «escenario democrático» que permita que «nosotros, que somos independentistas, tengamos vías pacíficas y democráticas para que nuestro proyecto, si así lo decide la ciudadanía, se pueda materializar».
Concluida la rueda de prensa, los comparecientes se prestaron a repetirla ante la confusión que generó la convocatoria. De hecho, varios medios habían llegado tarde. Nada más comenzar la segunda sesión, Otegi interrumpió su intervención ante la repentina aparición de Unai Fano, quien relató en primera persona su retención por la Guardia Civil. Varios 'patrols' le rodearon en la gasolinera de Aritxeta, a la salida de San Sebastián, hacia las diez y media de la mañana. «Me han encañonado, tirado al suelo, esposado e introducido en uno de los vehículos». Tras registrarle a él y su coche, y comprobar su identidad, los agentes reconocieron que se habían «confundido», que buscaban a otra persona procedente de Francia y, sobre las doce menos cuarto, le pidieron disculpas y lo dejaron en libertad.
La versión de la Guardia Civil asegura que dieron el alto a un vehículo en un control de carreteras en la A-8 a la altura de San Sebastián en el que viajaba Unai Fano. Unos diez minutos después, una vez que comprobaron su identidad por radio, le permitieron continuar.