El futuro de la planta baracaldesa de Bilbaína de Alquitranes está en el aire. Hace cinco días, el Ayuntamiento dio dos semanas de plazo a los propietarios para evitar su cierre. La factoría está siendo investigada por un escape químico de benceno y tolueno, que provocó tres intoxicados en el colegio Munoa. El alcalde en funciones, Jesús María González Suances, se reunió ayer con una representación de los 100 trabajadores de la compañía. Su objetivo era «tranquilizarles» ante la creciente preocupación por su futuro laboral.
«Les hemos transmitido nuestro apoyo. La factoría es la única de este tipo con permiso para operar en Barakaldo, siempre y cuando se cumpla la legislación en materia medioambiental», subrayó el concejal socialista. González Suances fue tajante. «No queremos que la empresa se vaya», insistió.
En la reunión estuvieron representados los principales sindicatos: ELA, UGT, Comisiones Obreras y LAB. A todos ellos, el edil les recordó que el parque empresarial de Burtzeña está diseñado sin la inclusión de Bilbaína de Al-quitranes. Su parcela está fuera de ordenación urbana, si bien la fábrica tiene licencia para continuar funcionando hasta el fin de la actividad. Por eso, recomendó a los empleados que «pidieran cuentas» a los responsables de la fábrica.
Los trabajadores se entrevistarán también el próximo miércoles con la delegada de Medio Ambiente, Amaya Fernández (PP). Precisamente, el área dirigido por la candidata popular a la Alcaldía ha decidido mantenerse en alerta ante futuras emisiones contaminantes. Desde el lunes, un técnico estará en horario lectivo en la escuela afectada por el escape. Se trata de un centro situado en el barrio de Llano. «Su misión es analizar la situación sobre el terreno», precisó Fernández.