Tras su exitoso paso por la serie 'Siete vidas', María Pujalte se ha embarcado en un nuevo proyecto teatral: una tragicomedia que habla del infierno en el que se transforman aquellos matrimonios marcados por la violencia de género. Con 'Donde pongo la cabeza', el espectador se ve inmerso en «un vaivén de sensaciones», al pasar sin preámbulos de la hilaridad a la máxima tensión. La cita: esta noche y mañana en el Teatro Barakaldo.
-Maltrato y humor parecen conceptos contradictorios.
-El humor es un punto de vista para contar una historia, y podemos utilizarlo siempre. No hay que entenderlo como una sucesión de chistes, sino como una situación en la que los personajes hablan y provocan una carcajada.
-¿Tenemos que aprender a reírnos hasta de nosotros mismos?
-Muchas veces, uno se burla de lo que le está pasando, aunque sea una penalidad. Desde cuando estás en el hospital hecho polvo hasta en los funerales...
-En ocasiones, esa actitud actúa como una válvula de escape.
-Lo que está claro es que es necesario. En la obra, hay momentos en los que los personajes hablan de su realidad y el público está anonadado de la naturalidad con la que cuentan sus desgracias.
-¿Cómo reacciona el espectador?
-Hay gente que nos dice que al principio no se atreve a reírse de un tema tan duro.
-Todavía tenemos pudor...
-En público guardamos las formas, pero en privado no lo hacemos. No hay que tener miedo a reírse en el patio de butacas. Un teatro es para que la gente disfrute. ¿No tenemos que tener vergüenza de reírnos cuando algo nos hace gracia!
-En el cartel de la obra, la protagonista aparece vestida de novia. Pero en lugar de un ramo de flores, ¿sujeta una cafetera!
-Se trata de un guiño. Algo no marcha bien. Es un misterio que se desvela en la función.
-También se puede leer: 'El amor es ciego, pero el matrimonio le devuelve la vista'.
-En la convivencia bajas de la nube. Y ahí se demuestra el talante. Creo que ver es bueno, estar ciego constantemente no es saludable.
Pasión por el teatro
-¿Vende más la comedia que el drama?
-Quizás sí, porque la vida ya es bastante dura y la gente quiere pasar un buen rato. Pero no es una regla de oro, también hay dramas que llenan los teatros.
-Los hombres y mujeres, ¿estamos condenados a no entendernos?
-No, estamos destinados a entendernos. Lo que ocurre es que hay gente que se empeña en no comprenderse. Está muy de moda eso de que nos peleamos todo el rato y no tiene por qué ser así.
-Televisión, teatro y cine. ¿Tiene alguna preferencia?
-Me decanto por el teatro, porque es en directo.
-¿Fue hasta vocalista de un grupo musical!
-Me puse a cantar por los bares con una amigo guitarrista.