El grupo constructor Afer ha definido ya la primera fase de su ambicioso proyecto de fabricar viviendas modulares a partir de elementos ensamblados en una factoría. Su filial Habidite, que será la encargada de desarrollar esta operación, invertirá 450 millones de euros -75.000 millones de pesetas- en los próximos años en la puesta en marcha de seis factorías repartidas por España.
De momento tan sólo se conoce el emplazamiento seguro de dos de ellas: las que se ubicarán en la localidad vizcaína de Alonsotegi y en Magallón, un pueblo situado a unos 60 kilómetros al noroeste de Zaragoza. La compañía quiere definir el emplazamiento definitivo de las cuatro restantes en las próximas semanas, dentro del primer trimestre de este mismo año, según desveló ayer su presidente, Jabyer Fernández. «La competitividad de cada Administración -aseguró- ha sido clave y lo seguirá siendo para decidir la ubicación de cada planta».
El máximo responsable de la empresa destacó el esfuerzo que ha realizado la Diputación de Vizcaya para agilizar todos los trámites que van a permitir el levantamiento de las instalaciones de Habidite en Alonsotegi. No quiso desvelar las comunidades autónomas con las que mantiene negociaciones para situar las fábricas. Sólo concretó que son «numerosas» y concretó que serán las facilidades que encuentre en cada una las que determinarán las decisiones que adopte el grupo.
La firma mantiene desde hace meses negociaciones con el Ayuntamiento de Barakaldo para poner una de esas plantas en el barrio de Burtzeña. Por el momento, persisten los problemas de recalificación urbanística que han impedido hasta ahora comprometer el uso de los terrenos elegidos.
Este plan de construcción de seis fábricas es «una primera fase», según aclararon los responsables de la compañía, ya que su objetivo consiste en ampliar la capacidad de producción e, incluso, abordar la salida al mercado exterior.
Jabyer Fernández aseguró que en los terrenos de Alonsotegi la Diputación ya ha iniciado los primeros trabajos -todavía está pendiente su recalificación-, aunque no se atrevió a anticipar la fecha en la que la factoría podrá comenzar a funcionar. «Se hará lo antes que se pueda», apuntó.
Empleo intensivo
Cada factoría empleará a un mínimo de 1.100 personas -la cifra puede crecer de forma importante si se implantan varios turnos a relevos- y tendrá capacidad para producir los módulos que permitan edificar unas 3.500 viviendas al año. La Diputación de Vizcaya va a garantizar también que el arranque de esta iniciativa está respaldado por un cliente de lujo. La propia institución foral se ha comprometido a adquirir, llave en mano, 1.500 pisos construídos mediante este revolucionario sistema. Esas casas, que formarán parte de su plan de vivienda, deberán estar en manos de la Administración antes de 2011.
El diputado general de Vizcaya, José Luis Bilbao, que participó ayer junto a los directivos de Habidite en un acto de presentación del proyecto, destacó el importante esfuerzo que ha realizado la empresa durante años en materia de investigación y desarrollo hasta definir todos los detalles del proceso. El responsable foral aprovechó su intervención para asegurar que la reforma del Impuesto de Sociedades que las diputaciones vascas acaban de poner en marcha persigue, precisamente, favorecer a las compañías que arriesgan su dinero en iniciativas innovadoras.