Domingo, 11 de febrero de 2007
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DEPORTES

ALAVÉS
Un empate sin contenido
El Alavés desperdicia la ventaja inicial a consecuencia de un riguroso penalti y en otro partido plano suma un punto insuficiente contra diez jugadores
Un empate sin contenido
DIFICULTAD. El lateral zurdo albiazul Ángel intenta salir de la presión de los jugadores madridistas De la Red y Granero. / NURIA GONZÁLEZ
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Caótico inicio

El Alavés se salvó de graves problemas en un inicio pésimo que se saldó con tres ocasiones clarísimas del rival en cinco minutos. Mata no acertó, Porato hizo una gran intervención y después el palo ayudó.El gol de De Lucas

Al Alavés le costó llegar al área rival en exceso y apenas dispuso de dos o tres ocasiones claras en todo el partido. De Lucas, en la más difícil, hizo el 0-1 gracias a un punterazo que entró por la escuadra.

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Un empate a domicilio, óptimo en función de la pésima trayectoria alavesista en los desplazamientos, se quedó ayer sin contenido en Valdebebas. En otro partido plano al Alavés no le dio siquiera para mantener la ventaja inicial ante un tierno adversario y se quedó ese insulso punto que le lleva a consolidarse en su Liga, la de los rezagados. Ni en el tramo final, ya ante diez jugadores tras la expulsión de Borja Valero, ofreció muestras de superioridad. Un penalti muy riguroso le condenó a pagar su conservadurismo e incluso se salvó al final de una derrota que tampoco hubiera resultado justa. Firmaron así tablas la escasez albiazul y la ingenuidad madridista.

De los cinco minutos iniciales, que rozaron el valor de un partido, mejor sería extraer conclusiones de inmediato y, por fin, aplicarlas. Salida al césped caótica y sin un ápice de tensión; sucesión de oportunidades claras para un adversario quizás asustado ante tanta condescendencia. Capítulo al final resuelto milagrosamente sin daños por la ingenuidad de Mata, el acierto de Porato y la intercesión del poste. Otro 'expediente X', no obstante, en la asignatura de concentración que tantos disgustos se ha cobrado esta temporada.

Se había plantado la escuadra vitoriana sin excesivos cambios respecto al once al que Fabri ha dado continuidad desde su llegada al banquillo. Con el retorno de Coromina al lateral derecho -Edu Alonso quedó fuera de la convocatoria-, la novedad de Carpintero por Elton y la entrada de Ogbeche por el ausente Wellington. El equipo tampoco varió en exceso, ése sigue siendo el mayor problema.

Recurso de De Lucas

Pertrechado atrás con mayor solvencia tras los sobresaltos iniciales, aunque con la misma esclerosis ofensiva que ha presidido la temporada. Maquillada en esta ocasión por un recurso de Quique de Lucas. De un mal pase de Ogbeche donde el balón se le quedó muy atrás, extrajo un control seco y un punterazo a la escuadra. Fue la única oportunidad albiazul en una primera mitad, que repetía los cánones de Segunda pese a la presencia del filial madridista. El fútbol elaborado de los blancos era convertido en argamasa sólida por la acumulación de jugadores alavesistas en campo propio. En el descampado de Valdebebas el ritmo era una ilusión y un rosario de faltas torpedeaba una tarde muy ventosa.

El partido se fue tras la reanudación, en una falta de Toni Moral que Codina sacó con ayuda del poste. La efectividad albiazul se quedó en el 50% -apenas dispuso de dos ocasiones claras- y el Real Madrid B, a base de insistencia y jugar entre líneas acosaba el área de Porato. Si el tanto del empate llegó después de un penalti más que riguroso -en la primera mitad Vitienes no vio uno más claro sobre Mata-, la realidad dictaba que al Alavés no le alcanzaba para imponer su jerarquía y cerrar un partido encarrillado.

Igualada y nervios

Más bien se reprodujeron los nervios tras la igualada y esa enfermedad crónica que para la escuadra albiazul es su inestabilidad anímica. Acusa cada gol en extremo y, fuera de Mendizorrroza, pierde la compostura sin demasiada explicación. Minutos de gran desconcierto que salvó la fortuna y también Porato, ayer una de las bazas alavesistas. Primero ante el incisivo Mata y después frente a Palencia, que se coló hasta el mismo palo, acabó con la reacción del Castilla.

Era ya un partido abierto -ninguno parecía a gusto con el reparto de puntos- y más aún tras la expulsión de Borja Valero, al que le tocó la tarjeta roja en medio del recital de cartulinas de un desorientado Vitienes Teixeira. Ante diez y con la entrada de Aloisi y Arthuro para exigir al rival, el Alavés tampoco se sintió a gusto. Sólo el brasileño inquietó con un disparo lejano y, a cambio, el Real Madrid B salía al contragolpe con cierta facilidad. Fue no obstante en un córner donde Agus indultó a su rival en un remate a tres metros de la portería.

Sensaciones contrapuestas en el pitido final -pudo ser peor-, pero que clasificación en mano sólo tiene la interpretación de la mediocridad en la que sigue sumido el equipo. Sus avances, si los hay, son mínimos.

 
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