La mayor parte de su carrera empresarial se ha desarrollado en el sector siderúrgico. La suya es una trayectoria de éxito partiendo desde el lugar más difícil. Tubacex, la empresa que ahora preside y vale en Bolsa 746 millones de euros, estaba en suspensión de pagos cuando le ofrecieron la oportunidad de vestirse de 'bombero', apagar los fuegos de la crisis y dirigir la reconstrucción.
-¿Comparte usted la tesis que exponen en privado muchos empresarios cuando acusan a los sindicatos, o al menos a alguno de ellos, de estar cargándose el sector del metal en Euskadi?
-Yo no diría tanto. Creo que nadie intenta cargárselo.
-Rebajemos el nivel: digamos que se puede estar poniendo en dificultades...
-Eso puede ser, especialmente con alguna estrategia de confrontación que se ha desarrollado en determinados momentos y que no me parece correcta. Es más, creo que la confrontación de algunos sindicatos es como poner palos en las ruedas.
-Sin embargo, esos mismos sindicatos son los que permitieron hace algunos años establecer acuerdos en los procesos de reconversión que, afortunadamente, facilitaron el mantenimiento de algunas compañías. Usted es testigo directo de ello.
-Es cierto, lo reconozco. Durante la crisis, empresarios y sindicatos fuimos capaces de hacer un trabajo muy serio, no exento de tensiones, pero muy importante. Pero ahora, cuando el País Vasco está a la cabeza de muchas cosas, con niveles de empleo impensables hace tan sólo algunos años, con niveles de renta elevados...no entiendo que se sigan estrategias del siglo XIX para resolver problemas del XXI.
-En sectores maduros, como es la siderurgia, ¿es más barata la mano de obra en otros países avanzados de Europa?
-La empresa que yo presido tiene una filial en Austria, un país con un nivel de vida muy alto; y, aún así, el salario medio es un 10% más bajo que en nuestras plantas de Llodio y Amurrio. Es un país en el que, además, los sindicatos se implican en la empresa de una forma muy clara. Son parte del proyecto.
-¿No cree que eso es una tarea pendiente, pero que alguna culpa tendrán los empresarios en ello? Ustedes tienen la costumbre de ser poco transparentes, que la mano izquierda no sepa lo que hace la derecha, que la plantilla conozca lo justo...y poco más. ¿Se puede integrar así a alguien?
-Admito que es probable que los empresarios tengamos un camino que recorrer en ese sentido y debemos reflexionar sobre ello. Pero es importante que entendamos que si una empresa va bien, va bien para todos.