El mayor atentando en la historia de España, la descomunal cifra de muertos -191- y de heridos -1824- ha convertido la investigación judicial del 11-M en una de las más complejas de la historia. Éstas son sus principales incógnitas:
ETA
La posible intervención de ETA en la masacre del 11-M ha sido utilizada para cuestionar la investigación judicial. La Policía Nacional y la Guardia Civil han elaborado hasta seis informes distintos entre 2004 y 2006, desde todos los aspectos posibles, que descartan cualquier participación etarra en los atentados del 11-M. El sumario no recoge rastro de vinculaciones, contactos o relaciones ni entre las organizaciones ni entre sus miembros, que no parecen compartir ni campos de entrenamiento, ni fuentes de financiación, ni infraestructura, ni redes de aprovisionamiento, ni explosivos ni estrategias. Pero tres etarras están citados como testigos en el juicio a petición de algunas defensas, y algunos no descartan que su testimonio pueda levantar pasadas polvaredas.
EL EXPLOSIVO
Todavía no ha sido posible precisar el explosivo utilizado en la masacre porque la destrucción fue tal que no dejó vestigios válidos o partes analizables de los artefactos. Los indicios que maneja la Policía para creer que fue Goma 2 ECO, sustraída de Mina Conchita (Asturias) entre enero y febrero de 2004, son: el artefacto que no estalló al paso del AVE, el explosivo usado en la inmolación de Leganés, la mochila-bomba que no estalló en la estación de El Pozo y el trozo de cartucho hallado en la 'Renault Kangoo' usada por el comando para ir a la estación de Alcalá de Henares a poner las bombas. Los investigadores calculan que el comando dispuso de unos 200 kilos de dinamita robada en la mina asturiana.
LA RECONSTRUCCIÓN DE LOS HECHOS
Imposible. Muchos de los supuestos autores materiales murieron y los supervivientes no hablan. El juez instructor dio por cerrada la investigación judicial sin poder precisar el número concreto de terroristas que colocaron las mochilas en los trenes, sin saber cuántos vehículos usaron para acudir a la estación de Alcalá de Henares además de los dos localizados, y sin determinar el sistema empleado por los terroristas para subir y bajar de los trenes en los que colocaron las bombas.
LOS AUTORES
Además de los siete terroristas muertos en Leganés, permanecen huidos cuatro sospechosos de haber puesto bombas en los trenes; al menos uno de ellos pudo participar en atentados suicidas en Bagdad. En refugios o vehículos usados por el comando la Policía detectó al menos tres tipos de ADN de personas todavía hoy desconocidas, cuyo papel en la trama se ignora.
EL CONTROL POLICIAL
Policía y Guardia Civil investigaron desde 2003 y hasta días antes de los atentados al menos a cuatro de los individuos clave de la trama terrorista sin ser capaces de detectar dato alguno que permitiese entrever lo que preparaban. 'El Chino', jefe operativo del comando, tuvo intervenidos sus teléfonos en una investigación por tráfico de drogas entre enero y febrero de 2004, mientras adquiría los explosivos y preparaba las bombas. 'El Tunecino', jefe de la célula, fue seguido por la Policía Nacional hasta un mes antes de los atentados, cuando abandonó su vigilancia por falta de medios.
LA 'TRAMA ASTURIANA'
También los supuestos jefes de la 'trama asturiana', Emilio Suárez Trashorras y Antonio Toro, eran confidentes policiales desde 2001, cuando fueron detenidos por tráfico de drogas y tenencia de explosivos, y fueron investigados por la Guardia Civil en 2003 por traficar con Goma 2 y detonadores.