Acción Familiar Vizcaína (Afavi) es una ONG que lleva casi veinte años tratando de «prestigiar» el concepto de familia. Hace apenas dos meses, eligió un nuevo presidente, Ignacio Toro. Este bilbaíno de 49 años, casado y sin hijos, llega al cargo tras un periodo muy productivo para la entidad. Asegura que su objetivo es «continuar» con la labor de su predecesor y «difundir una cultura positiva sobre la familia». Aunque también apuesta por «consolidar» los programas de ayuda puestos en marcha. Entre ellos, el que aborda la conciliación de la vida laboral y familiar en la empresa, y el gabinete de orientación familiar, por el que ya han pasado cientos de personas.
-Parece mentira que nos tengan que explicar cómo debe ser una familia.
-En realidad, te enseñan tus padres y tus abuelos. Lo que ocurre ahora es que cada vez hay más rupturas matrimoniales, más divorcios, más familias monoparentales... Y los niños no encuentran en su hogar el modelo que a todos nos gustaría tener. No son ejemplificantes.
-No se puede soportar todo por cumplir ese ideal.
-La libertad está por encima de todo, pero, sobre todo, hay que ser responsable. Es decir, que el que se acerque al matrimonio tiene que saber antes qué es y a qué se compromete.
-¿Nos lo tomamos muy a la ligera?
-Hoy en día la gente se casa con una visión del matrimonio mucho más 'light', menos comprometida, Y, además, los límites sociales para la separación son nulos: nadie presiona para que una pareja dure. Esto también tiene otra lectura: ahora quien se casa lo hace libremente y por convicción. Por eso hay que prestigiarlo.
-¿Cuál es la definición de familia para Afavi?
-Hablamos, fundamentalmente, de un núcleo, que es el matrimonio. Y a partir de ahí, existen dos tipos: la nuclear, con o sin hijos; y la grande, que incluiría a los abuelos, los tíos, los sobrinos... Aunque ésta última es cada vez menos frecuente, con lo que eso conlleva de reduccionismo y de falta de riqueza.
Crisis de la familia
-¿Y qué pasa con las parejas de hecho y con los matrimonios entre homosexuales?
-Nosotros procuramos no entrar a debatir sobre este tema. Respetamos otros modos de convivencia, pero creemos que hay que apoyar a la familia mayoritaria, formada por el marido y la esposa, tal como ha sido siempre.
-Que es la que más está en crisis.
-Por eso insistimos en su revitalización, con las modificaciones que sean necesarias. Porque está claro que la familia tiene que cambiar.
-¿En qué?
-Por ejemplo, en lo que se refiere a la incorporación masiva de la mujer al trabajo. Tiene que haber una corresponsabilidad de funciones dentro del matrimonio: que el marido se involucre más en las tareas del hogar y en la educación de los hijos. También hay que luchar para que los padres, o al menos uno de ellos, tenga tiempo para dedicárselo a los hijos.
-A veces da la sensación de que la culpa es de las mujeres.
-¿Nooo! La mujer tenía que incorporarse al trabajo. Lo que está claro es que eso ha creado disfunciones que hay que resolver. Es posible que, por ejemplo, no sea necesario que ambos cónyuges trabajen doce o catorce horas diarias. De hecho, yo conozco parejas que se organizan muy bien.
-Ya, pero conciliar la vida laboral y personal no es fácil.
-Es el gran tema que hay que afrontar. Nosotros tenemos un programa sobre ello. Es una herramienta formativa para los padres trabajadores donde se habla de medidas para compatibilizar ambos aspectos. El tema del horario es fundamental, pero también lo son el de la actitud, la madurez personal, el orden de prioridades, la estabilidad emocional...
-¿Hacer compatible trabajo y familia es una labor exclusivamente individual?
-No. La sociedad tiene que ponerse manos a la obra. Es necesario posibilitar que una trabajadora sea madre, pero de manera real. Y para ello hay que, por ejemplo, garantizarle que mantendrá su puesto, y dar más ayudas a las empresas, ya que ahora son muy limitadas.
«Cariño mutuo»
-¿El trabajo es el pivote fundamental para que la familia funcione?
-Creer eso es un error. Los pilares son la convivencia y el cariño mutuo. El trabajo es fundamental para cada persona, porque se realiza a través de él y porque le permite contar con los medios de subsistencia necesarios.
-¿Qué familia es mejor: la de antes o la de ahora?
-Yo creo que no hay familia de antes, de ahora o del mañana. La familia es la que es y tiene que adaptarse a cualquier época. No podemos pensar que la de antes era mejor. Cada una tiene que buscar su modo de vivir y tener muy claros cuáles son los objetivos de esta forma de convivencia.
-¿Y cuáles son?
-En el caso del matrimonio: el amor de la pareja. Y a través de ese cariño, buscar la felicidad y los hijos, que sólo se entiende que lleguen en este contexto y a los que se ha de educar mediante un proyecto común. Cuando esto no está claro, la familia empieza a ser otra cosa distinta: un tiempo de convivencia de tres años, una prueba...