Fernando D'Ornellas, consejero delegado del grupo español Bergé Automoción, no podía ocultar su satisfacción y alabar el trabajo del equipo humano que dirige al comunicar en la capital chilena los resultados de su compañía, que en 2006 alcanzó una facturación de 2.000 millones de euros, lo que representa un incremento del 33,3% respecto del ejercicio de 2005, en el que llegó a 1.500 millones de euros.
Estos resultados son el fruto de la venta en 2006 de 105.000 vehículos a través de la distribución y venta 'retail', que representa un crecimiento del 12,3% respecto del ejercicio anterior.
Fundamentalmente la mayor parte de las ventas de este grupo tienen su origen en España, donde es el indiscutible líder de la distribución de vehículos, con nueve marcas representadas, que en total supone el 70% de su producción mundial.
En este contexto español es importante anotar que en un entorno de mercado que el pasado año anotó una caída de matriculaciones próxima al 2%, las ventas del conjunto de marcas distribuidas por Bergé (Cadillac, Hyundai, Hummer, Lexus, Subaru, SsangYong, Isuzu, Tata Motors y Kia Canarias) obtuvieron un resultado de 69.521 vehículos vendidos frente a los 63.058 de 2005, lo que representa un crecimiento del 10,2%, con incrementos superiores en el caso de marcas, como Lexus (138,0%), SsangYong (43,3%) o Isuzu (30,2%) o el caso de nuevas incorporaciones de marcas, como es el caso de la india Tata, que, a pesar de ser prácticamente desconocida en nuestro país, vendió 2.445 unidades.
Sin embargo, para superar el listón psicológico de los 100.000 vehículos ha sido fundamental la participación del negocio exterior del grupo y muy especialmente la actividad del iberoamericano.
Pero veamos con alguna perspectiva histórica la evolución de este grupo que, de la mano de Toyota en su inicios en 1985, con la liberación de las importaciones de automóviles de terceros país y la incorporación de Chrysler-Jeep y Hyundai en 1992, comienza su andadura aplicando en un mercado con numerosos competidores nuevas e innovadoras fórmulas comerciales que le proporcionan un éxito incontestable y una expansión del negocio que al finalizar la década de los 90 les permite explorar nuevas alternativas de negocio fuera de nuestro país.
En la actualidad Bergé Automoción está presente en tres países europeos (España, Portugal y Polonia) y cuatro iberoamericanos (México, Chile, Perú y Argentina) representando a 22 marcas y colaborando con una red independiente de más de 500 concesionarios.
Fernando D'Ornellas manifestó su esperanza en el mercado polaco que, después de España, «será el primer país en la recepción de las futuras ayudas de la Unión Europea, para su desarrollo», afirmó.
Pero sin duda, la mayor confianza del consejero delegado de Bergé Automoción está depositada en el nuevo continente, especialmente en Chile, aunque sus operaciones americanas se iniciaron con la participación del grupo chileno Sigdo Koopers, con el que constituyó hace seis años la sociedad SK Bergé, con la que opera en los cuatro países citados.
En estos seis años las ventas en Iberoamérica de SK Bergé han pasado de 8.262 unidades en 2001 a 29.379 unidades en 2007.
El mercado chileno
En la actualidad Chile es la principal fuente de ventas. Con 10 marcas representadas (Chrysler, Jeep, Dodge, Mitsubishi, Fiat, Alfa Romeo, Lancia, SsangYong, Ferrari y Maserati), las ventas globales del Grupo representan el 11,2% del total del país andino, que desde sus inicios el incremento de sus operaciones ha sido del 169,3% desde 2001 a 2006, que vendió 21.109 vehículos, con una red de 137 puntos de venta en la que trabajan alrededor de 1.600 personas.
Sin embargo, D'Ornellas tiene muy claro que el mayor potencial de negocio se encuentra en México, que con un mercado anual en torno a 1,2 millones de coches y un crecimiento del 3%, permite aventurar unos márgenes de beneficios algo superiores al 3%, lo que en el sector de automoción hay que contemplar como muy bueno. Pintualizó D'Ornellas que «con la llegada del nuevo presidente Calderón habrá una mayor estabilización económica en el país», que permitirá incrementar el parque de automóviles y superar ampliamente su tasa de crecimiento. En el país azteca Sk Bergé tiene una 'joint venture' con la familia Clariond, cuya empresa tiene una profunda experiencia en el sector de automoción, y con los que distribuyen Fiat. Con esta marca italiana tiene el objetivo de vender hasta 24.000 unidades en 2010, que supondría una cuota de mercado en torno al 1,85%.
Para el ejercicio de 2007 Bergé Automoción se ha marcado como objetivo alcanzar una cifra de 120.000 vehículos, reto que según su consejero delegado es posible alcanzar con los planes de expansión del grupo, que pasan por operar en nuevos mercados americanos, aunque no desveló cuáles serían y sólo descartó Venezuela y Bolivia, por la falta de una sólida estabilidad económica, y Brasil que, a pesar de ser un mercado con muchas posibilidades, presenta medidas muy proteccionistas hacia su industria.
Finalmente D'Ornellas afirmó que en 2007 su grupo iniciaría la venta de coches de origen chino, primero en Perú y después en Chile. También adelantó el próximo anuncio de su entrada en el negocio de la financiación en la compra de vehículos, previsiblemente dentro de un acuerdo con un banco español, para comenzar a operar en principio en Iberoamérica.