Íñigo Zuberogoitia, doctor en Biología, se ha especializado en aves rapaces y es autor de varias publicaciones, como un estudio monográfico sobre el halcón peregrino. Pocos expertos conocen tan bien como él al buitre leonado. «Llevamos 140 anillamientos, y 60 de alimoches», comenta.
-Los naturalistas exigen la reapertura «urgente» del comedero. ¿Tan grave es la situación?
-Los buitres ya están con huevos y los alimoches están a punto de llegar, la puesta es a primeros de marzo. Si empiezan a poner huevos y no tienen comida, toda la temporada de reproducción de 2007 se va al carajo.
-Da la impresión de que el alimoche es el gran perjudicado.
-A nivel nacional está catalogado como en peligro de extinción, aunque en el País Vasco todavía no se ha actualizado y se mantiene como vulnerable. Se están perdiendo parejas. El que más va a sufrir con todo esto es el alimoche. También el milano real y luego el buitre, el buitre negro y, por supuesto, el quebrantahuesos.
-¿No es un problema la concentración de buitres?
-Es que Ordunte es una red de conexión entre poblaciones. Del Oeste de Vizcaya, Cantabria, Burgos... Es como decir que en Madrid hay demasiada gente, es que vienen de todas partes. Los buitres se mueven hasta 50 kilómetros a la redonda en busca de comida, pero la población reproductora en Carranza es de 12 parejas.
-¿Ha habido demasiadas restricciones por las 'vacas locas'?
-Antes se dejaba ganado en el campo de forma habitual y ahora verlo es un milagro. No se ha tenido en cuenta que hay un montón de especies que necesitan estos aportes para sobrevivir. No digo que haya que vulnerar las leyes, pero hay muchos animales (caballos, burros, cerdos o cabras) que no están sometidos a esta regulación y podrían dejarse en zonas apartadas del monte. En lugar de llevar comida a un mismo lugar los martes y los jueves, que al final se lo llegan a aprender, se puede dejar alimento al azar en distintos puntos para evitar la concentración. Hay que dejar que la naturaleza haga su función, que nos ha venido muy bien hasta ahora.
-¿Qué opina de los ataques a animales vivos?
-Si los buitres tienen mucha hambre recurren a todo, a ratas muertas y a placenta de ganado recién parido. Si al lado de la placenta hay un ternero débil o una vaca que no se puede mover, todo va servido. Otra cosa son las batallas que cuentan algunos ganaderos.