Han transcurrido tres semanas y el origen del escape químico de Barakaldo sigue sin esclarecerse. Las sospechas se centran aún en la fábrica que Bilbaína de Alquitranes explota en Lutxana, si bien las instituciones no descartan ahora otras posibilidades. Carecen de pruebas concluyentes que avalen la culpabilidad de la planta acusada desde el principio. Por eso, el Ayuntamiento y el Gobierno vasco mantienen abiertas varias líneas de investigación para localizar al causante de las emisiones atribuidas al benceno y el tolueno, dos habituales hidrocarburos comunes en algunas industrias.
«No descartamos ninguna posibilidad, entre ellas que el olor procediera de un lugar más alejado o se deba a otras causas», reveló ayer la edil de Medio Ambiente, Amaya Fernández (PP). Los técnicos municipales han revisado ya las instalaciones del colegio Munoa, donde dos profesores y un niño de 2 años resultaron intoxicados el 24 de enero. En la caldera y el saneamiento no han hallado ningún tipo de sustancia tóxica. En breve, se analizarán también los líquidos utilizados para fregar el suelo.
Apenas 48 horas después del episodio químico, el benceno y el tolueno desaparecieron del aire. El propio Consistorio ha instalado una cabina de medición de los trece aromáticos más comunes y peligrosos. Todos los análisis han arrojado resultados negativos. Tampoco se ha detectado ningún nuevo caso de intoxicación, pese a que las emisiones «eran comunes» antes del último incidente, según sostiene la escuela. De hecho, contabilizan otros dos incidentes de este tipo en las fechas precedentes.
Informe técnico
Lo cierto es que los estamentos del colegio Munoa siempre han responsabilizado a Bilbaína de Alquitranes del suceso. Su cercanía y relación con las sustancias detectadas estaban en el origen de las acusaciones. Incluso el Ayuntamiento se unió a esa teoría y planteó el cierre de la fábrica. Las instalaciones fueron investigadas y no se hallaron datos que permitieran atribuirle el escape. Pese a todo, la Corporación inició los trámites para su clausura al detectar una deficiencia. Faltaban los certificados de fin de obra de una depuradora de gases.
Bilbaína de Alquitranes deberá presentar esa documentación en breve. Tiene de plazo hasta la próxima semana y, al parecer, podría contar con ella en unos días. «Por las informaciones que me llegan, técnicos acreditados de la empresa Labein han probado con éxito el sistema», reveló Amaya Fernández.