En la madrugada de ayer, en pleno invierno, el mercurio del observatorio del Instituto Nacional de Meteorología del antiguo aeropuerto de Sondika marcaba veinte grados. Estos insólitos registros se mantuvieron hasta primera hora de la mañana, momento en el que el calor se tradujo en una fuerte tormenta de lluvia y viento. Apenas duró una hora, pero entre las 9.30 y las 10.30 horas se llegaron a suceder rachas «huracanadas» de hasta 140 kilómetros por hora en el Cabo Matxitxako. La velocidad del viento provocó numerosas incidencias, sobre todo en los municipios costeros. Además, dos vuelos con destino a Loiu procedentes de Madrid tuvieron que ser desviados al aeropuerto vitoriano de Foronda, mientras que sus correspondientes salidas fueron canceladas.
El viento sur registrado a primera hora de la mañana se tornó en componente oeste-noroeste con la entrada de una baja presión desde el Atlántico. Según explicó ayer Miguel Ángel Manjón, técnico de la delegación vasca del INM, la llegada de esta borrasca afectó a todas las comunidades cantábricas, aunque con especial énfasis a Cantabria y Euskadi. Aquí, las rachas de viento de mayor violencia se registraron en el Cabo Matxitxako, donde se llegaron a alcanzar los 140 kilómetros por hora -a partir de 120 se consideran «huracanadas»-.
«Lo destacable es que no fue una racha aislada, sino que se contabilizaron varias de la misma violencia», recalcó Manjón. El episodio acontecido ayer no es nuevo ya que durante las dos últimas semanas, la costa cantábrica ha sufrido la entrada de pequeñas depresiones de este calado. No obstante, matiza el técnico del INM, sólo se han cebado con Francia ya que en el País Vasco, apenas se han dejado sentir. A priori, durante las próximas jornadas, no se volverán a registrar velocidades tan elevadas.
La altas temperaturas de primera hora de ayer, motivadas en gran parte por el viento sur, se desplomaron en tan solo una hora hasta la mitad, pasando de los veinte a los diez grados. Fue entonces cuando se produjeron las principales incidencias de la jornada. En Bilbao, los bomberos y la Policía Municipal realizaron varias salidas por desperfectos en fachadas o la caída de ramas. El más aparatoso se produjo en la explanada de Botica Vieja, donde los operarios tuvieron que apuntalar los anclajes de la carpa donde desde hace varias semanas se expone una muestra de reptiles.
Flota amarrada
Estos avisos fueron una constante hasta última hora de la mañana. Fuentes de los Bomberos de la Diputación explicaron que realizaron una docena de salidas en Getxo, Portugalete, Leioa, o Bermeo para solventar los percances propios de estas situaciones -ramas, señales, fachadas...-. Precisamente, fue en la margen derecha del Nervión donde se registraron las mayores incidencias, entre ellas, un pequeño corte de luz en Sopelana.
El fuerte viento también impidió que la flota de bajura saliera a faenar. Además, cinco barcos procedentes de Cantabria tuvieron que resguardarse en el puerto de Ondarroa a causa del mal estado de la mar. Según los datos del Instituto de Meteorología, se registraron olas de de hasta seis metros muy cerca de la costa.
En Durango, por su parte, una vecina de este municipio resultó herida de carácter reservado al caer sobre ella, sobre las 10.15 horas, la estructura metálica que cubría las obras de un establecimiento en la calle Alluitz. Según informó la DYA, como consecuencia del impacto, P.S.Ll., de 56 años, sufrió traumatismos en la nariz y en un costado.