La salida del BBVA del capital de Iberdrola pone fin a más de un siglo de vida en común. Sus vínculos son casi familiares. Nacieron en Bilbao en pleno arranque de la industrialización y han crecido juntas, de la mano, hasta convertirse en dos multinacionales que el tiempo ha distanciado y también alejado de su origen, especialmente en el caso del banco.
Los lazos entre ambos grupos se remontan a principios del siglo XX, cuando ninguna de las dos entidades era como hoy se conocen. Fue en 1901 cuando un grupo de ilustres familias bilbaínas constituyó Hidroeléctrica Ibérica para dar energía a la creciente industria. Esa empresa nació gracias al apoyo del recién creado Banco de Vizcaya, que facilitó la inversión de 20 millones de pesetas, cifra insólita para aquella época.
El Banco de Bilbao respaldó por su parte la creación de la Sociedad General de Transportes Eléctricos, que luego se convirtió en Saltos del Duero. Años más tarde esta sociedad se fusionó con Hidroeléctrica Ibérica para dar a luz a Iberduero. De la integración de ésta en 1991 con Hidroeléctrica Española nació Iberdrola.
El Vizcaya y el Bilbao también se unieron para alumbrar el BBV, que luego se sumó a Argentaria y se convirtió en BBVA. Así se gestaron los dos grandes grupos vascos que hoy ponen fin a más de un siglo de historia común.