Lunes, 19 de febrero de 2007
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VIZCAYA

JOSÉ MARÍA HERRERO
«Mi pieza favorita es una hormigonera»
Este castellano, residente en Cruces, colecciona miniaturas de madera que diseña él mismo desde hace cuatro años
«Mi pieza favorita  es una hormigonera»
PACIENCIA. Herrero trabaja unas cuatro horas cada día en el taller que tiene bajo su casa. / BORJA AGUDO
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Las manos de José María Herrero son grandes y recias, aunque no torpes. Sus extremidades se mueven ágiles cuando trabaja en el taller que tiene bajo su casa. Nadie diría, mirando sus dedos anchos, que este vecino de Cruces es capaz de armar miniaturas de madera. Pero es un maestro. «Lo hago desde hace cuatro años», dice resuelto. Es su forma de entretenerse ahora que ya no trabaja de cristalero, de sentirse útil. «Por las mañanas, ayudo a mi mujer a hacer las compras y luego bajo dos horas a la lonja», explica. Mientras Carmen prepara la comida, Herrero selecciona entre sus maderas las más adecuadas para cada pieza.

Sus vecinos carpinteros le «regalan» los sobrantes, y este hombre, nacido en Castrillo de Villaverde (Palencia), los aprovecha «todos». «De vez en cuando les compenso con alguna pieza», explica. Es decir, con miniaturas hechas con el corazón y al calor de la radio, un aparato que hace compañía al artesano en sus horas de ocio, y que también es una joya. «Tiene cuarenta años y necesita de un adaptador para funcionar, porque se usaba cuando la corriente eléctrica era de 125 voltios», cuenta. En este taller, todo tiene su historia.

«Cuatro rayas»

De las «más de 200» miniaturas que este jubilado de 74 años ha hecho en estos años, la mayoría son «carros», de ésos que antes recorrían su Castilla natal, hoy reemplazados por modernos tractores de gasóleo. «Éste -el hombre señala uno al que no le falta detalle- es el que se usaba para las mieses». Como el que tenía su familia cuando él era un crío. Casi se le empañan los ojos al recordarlo.

Por la tarde, Herrero sale a dar un paseo con su mujer. «Pero siempre llevo un lápiz y un papel en el bolsillo», dice. Si encuentra algo que le gusta, lo traza con «cuatro rayas» para crearlo luego en la madera. Cuando vuelve al taller, a eso de las seis y media, retoca el croquis y dibuja las piezas en los sobrantes. Es una labor minuciosa y lenta. Así construyó su miniatura favorita: «una hormigonera». «Tardé todo un mes en diseñarla porque tiene muchos detalles pequeños».

Y es que la muestra incluye todo tipo de objetos: desde los aperos que se usan en la labranza, hasta palomares castellanos, pasando por muñecos de madera, como Pinocho, bicicletas... ¿Hasta hay una locomotora de las de carbón! «Fue lo primero que hice. Me gustaba una que vi expuesta en Retuerto y la copié». Aunque si buscamos vehículos más ecológicos entre las baldas que cubren una de las paredes de la lonja, nada mejor que la diligencia, igualita a la del filme de John Ford. Una pieza hecha a conciencia. Hasta tiene los asientos en el interior del carruaje. Es más, si uno se fija bien, en el que agarra las riendas se puede reconocer al rudo John Wayne.

 
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