Vestido de negro de arriba abajo, con capa y máscara para cubrir su rostro, y una maleta para llevarse el botín. Así, disfrazado de Darth Vader, el malo de 'La guerra de las galaxias', apareció un individuo la madrugada del pasado domingo, en un salón de juegos de la calle Lehendakari Aguirre del barrio de Deusto. Su misión esta vez no era eliminar a ningún Jedi, sino robar.
Eran aproximadamente las dos de la mañana y pese a su llamativo aspecto, sabía que podía pasar perfectamente desapercibido en plena celebración de la noche de Carnaval. En el local recreativo sólo había una empleada. El tipo, que representaba al líder de la Fuerza Oscura, amenazó de muerte a la mujer, y la encerró por la fuerza en uno de los baños, según detalla la denuncia presentada por la víctima ante la Policía local.
El ladrón debía de haber planeado el golpe porque utilizó un spray de pintura para inutilizar las cámaras de vigilancia del establecimiento, a excepción de una, que se encontraba en un punto del salón y a una altura a la que no llegaba. Después, según se puede observar en las imágenes grabadas por el único monitor que dejó activo, la encarnación del mal en el universo cinematográfico del genial director George Lucas, se introdujo detrás del mostrador y se apoderó del dinero que había en la caja registradora.
En un tiempo récord, el ladrón reventó diez máquinas recreativas, seguro que alguna inspirada en los personajes de 'La guerra de las galaxias', y consiguió un botín de unos 6.000 euros, a falta de realizar el arqueo y el recuento de todo lo sustraído. Al parecer, el asaltante llevaba en la maleta herramientas con las que abrió las tolvas y destrozó los enchufes antes de huir.
Cuando la joven sintió que ya no se escuchaban ruidos procedentes del salón, salió de su encierro y avisó a la Policía Municipal. Agentes de la Policía Científica y de la Unidad de Investigación de Delitos de la guardia urbana recogieron huellas y otros indicios en el establecimiento para tratar de identificar al autor del robo con violencia.
Llevar un disfraz cuando se comete un atraco, o cualquier otro delito, se considera una circunstancia agravante que aumenta la pena en un juicio.