Como el buen vino, Auzopolis y el Banco del Tiempo buscan mejorar con el paso de los días y afianzarse para dar el gusto que necesita cada paladar. En este caso, la iniciativa de carácter social trata de adaptarse al sabor que necesitan cada una de las 35 personas asociadas a su empresa. Es por ello que en la primera reunión informal de los miembros de este colectivo, celebrada recientemente, se informó a las personas asociadas sobre sus nuevas iniciativas.
Una de ellas es la creación de 'Auzopolis txiki'. Se trata de reunir a varios niños y niñas, que forman parte de la cantera y poder llevarles a diferentes actividades que se desarrollen tanto en Eibar como en Ermua. La idea es atender a niños y niñas de 4 a 8 años. «De este modo, van acompañados de amigos y no sólo de adultos a cuentacuentos y demás actividades dirigidas a pequeños de sus edades», explicaban las promotoras del Banco del Tiempo, Maite Fernández e Inma Pagalday, en el encuentro con 'piscolabis' que organizaron hace algo más de una semana en la sociedad Txalaparta.
Esta reunión sirvió también para que los asociados se conocieran y, sobre todo, para que los alrededor de 20 pequeños y pequeñas que forman parte de la iniciativa disfrutaran haciendo manualidades. La ampliación de las actividades del Banco del Tiempo también alcanzan a algo tan de moda como el aprendizaje de idiomas. Pero no pretenden competir con ninguna academia, sino que serán un complemento, ya que se organizarán tertulias en inglés y francés, en las que las personas que lo deseen podrán intercambiar su tiempo juntándose de vez en cuando para charlar en el idioma que les interese practicar.
Hay que tener en cuenta que si bien hay 35 asociados, las actividades pueden alcanzar a las personas de su entorno, por lo que se llega a abarcar a alrededor de 100 personas con la 'onda expansiva' de la colaboración de este banco tan 'sui generis'.
Satisfacción
Estas aportaciones seguirán manteniendo la filosofía con la que se fundó la empresa: se cambia tiempo de una persona, por el de otra. Alguien hace algo por mí y yo lo devuelvo haciendo algo por otra persona.
De momento, Auzopolis, además de las novedades, oferta cuidado de niños, niñas y personas mayores, pequeñas reparaciones, costura, hacer calcetines de punto, servicio de coche a 20 céntimos el minuto, cuidado de la casa en vacaciones, asesoría y ayuda en gestión doméstica, informática, odontología, peluquería, espectáculos infantiles y piscina, cocina y repostería, escritos o acompañamientos a instituciones. E incluso se ofrecen un piano y una trompeta para ensayar «para que así sepamos si realmente el niño o la niña quieren tocar un instrumento o es un capricho para el que no necesitamos comprar nada», explican desde Auzopolis. En el primer encuentro general, tras la presentación de la iniciativa en Eibar y Mallabia, se podía detectar la satisfacción de sus asociados, principalmente de los que ya habían realizado algún intercambio.
A algunos como Pedro Ramirez, de 58 años, Auzopolis les permite visitar a su hijo sin tener que dejar a su madre sola, a cambio de colocar unos apliques. A otras como María Isabel Garitagoitia, de 66 años, les aporta una sesión de peluquería a cambio de arreglos de costura. Laura Díez, de 24 años, intercambió sus conocimientos de Power Point por el arreglo de un pantalón.
Más información
Auzopolis
695777986 (De 17 a 20 horas)
www.auzopolis.net