La cuenta atrás ya ha comenzado en Burtzeña. Desde el lunes, el barrio baracaldés se enfrenta a la mayor reforma de su historia. El derribo del frontón y cinco edificios dejarán paso a una importante operación urbanística, que incluye 123 pisos de protección local y una gran plaza ajardinada. En apenas tres años, el corazón del núcleo residencial cambiará de cara por completo. «Se mejorará sensiblemente la imagen de esta zona, donde hasta ahora existía una alta tasa de infravivienda», se congratuló ayer el alcalde de Barakaldo, Ton-txu Rodríguez. De hecho, 23 familias serán realojadas en los nuevos inmuebles.
Todo el proyecto gira en torno a la plaza central. En base a este área de esparcimiento -coronado por la iglesia de La Merced-, se ordenará un Burtzeña «más accesible y moderno». «Las obras da-rán comienzo con la demolición del antiguo frontón. Más adelante, se levantará otro en la zona», precisó Rodríguez. Un bloque de viviendas crecerá en el lugar donde ahora se encuentra el recinto deportivo. Este inmueble albergará una veintena de pisos, en los que se les reubicará a los afectados por los derribos de las inmediaciones. Dos grandes edificios anexos acogerán 100 domicilios que se adjudicarán a precio tasado.